Alcaldías definidas y al menos cinco gobernaciones van rumbo a un balotaje decisivo

Bolivia amaneció este lunes con una fotografía política parcialmente definida: 334 alcaldes quedaron elegidos, al igual que las asambleas departamentales y los concejos municipales. Pero el poder territorial no está completo: vas gobernaciones, el nivel de mayor peso político subnacional, se encaminan a una segunda vuelta el 19 de abril, donde se resolverán las disputas más decisivas.
La jornada electoral del domingo 22 de marzo se desarrolló, en términos generales, con participación ciudadana y sin violencia. Más de 7,4 millones de ciudadanos acudieron a votar en más de cinco mil recintos distribuidos en los nueve departamentos del país, en un proceso que abarcó los 334 municipios. El acto formal comenzó a las 8:00, con mesas habilitadas para funcionar durante ocho horas continuas. Sin embargo, como ocurre con frecuencia en la geografía boliviana, el clima y la logística introdujeron matices: lluvias en La Paz, Beni, Santa Cruz, Oruro y Potosí demoraron la asistencia de votantes y el arranque en algunos recintos. La norma, no obstante, es clara: mesa que abre tarde, cierra más tarde.

El balance institucional marcó el tono del día. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) informó la apertura del 99,7% de las mesas a nivel nacional, un dato que fue presentado como evidencia del buen desarrollo del proceso. “No hemos tenido ningún reporte negativo en la apertura de mesas (…) podemos decir que esta jornada ha sido un éxito”, afirmó el presidente del TSE, Gustavo Ávila. En ese universo de más de 30 mil mesas, apenas cuatro no pudieron instalarse: tres en Santa Cruz y una en el Beni, concentrando así los principales incidentes de la jornada.
Incidentes puntuales
En Santa Cruz, las mesas de Puerto Paz, Picaflor y San Fernando no se habilitaron por problemas en las papeletas destinadas a la elección de gobernadores. Las boletas llegaron con fotografías correspondientes a otra provincia, una falla logística atribuida al Tribunal Electoral Departamental. El hecho abre interrogantes sobre la rapidez con la que podrán consolidarse los resultados oficiales en esa región.
En Cotoca, la Policía detuvo a 27 personas —incluidos cinco menores— por intentar interceptar el traslado de maletas electorales. Los implicados fueron llevados a Santa Cruz y serán puestos ante el fiscal para definir su situación legal.
Más tenso fue el escenario en el Beni. En el municipio de Exaltación, la votación ni siquiera pudo comenzar. Disturbios en el recinto electoral, generados por cuestionamientos al crecimiento del padrón, derivaron en enfrentamientos y en la intervención policial con agentes químicos. La situación desbordó las condiciones de seguridad y obligó a suspender el proceso. Cuatro mesas, con 955 votantes habilitados, quedaron sin funcionamiento y serán reprogramadas.
El resto del país transitó la jornada con relativa calma, aunque bajo estrictos controles. Más de 27.100 efectivos policiales fueron desplegados para garantizar el cumplimiento del Auto de Buen Gobierno. El resultado de ese operativo dejó alrededor de 3.000 personas arrestadas por infringir las restricciones, principalmente por consumo de alcohol o circulación vehicular sin autorización. “Tenemos alrededor de unas 3 mil personas que han sido sorprendidas infringiendo estas disposiciones”, informó el comandante general de la Policía, Mirko Antonio Sokol. También se detectaron casos de permisos falsificados, como ocurrió en Pando, donde se registraron aprehensiones por uso de documentación irregular y la retención de motorizados.
En varias regiones, además, la jornada dejó postales de organización progresiva: filas que se ordenaron con el paso de las horas, jurados que lograron instalar mesas pese a retrasos iniciales y una participación que se consolidó hacia el mediodía, reflejando una dinámica electoral conocida en procesos de alcance nacional.Los matices regionales
En el recorrido territorial, el mapa electoral mostró dinámicas propias en cada región. En Sucre, capital de Chuquisaca, la jornada se desarrolló con normalidad y con la mayoría de mesas instaladas a tiempo. En La Paz y en la ciudad de El Alto, la lluvia marcó las primeras horas, ralentizando la asistencia, aunque el flujo se normalizó hacia media mañana. En Cochabamba se reportaron demoras en la entrega de material electoral en algunos municipios.
En Oruro, la participación fue masiva, con más de 359.000 personas habilitadas para votar, en una jornada considerada activa y participativa. En Potosí, las mesas funcionaron en todos los recintos, pese a retrasos puntuales en su instalación. En Tarija, la votación se desarrolló sin mayores incidentes, mientras que en Cobija, capital de Pando, la jornada fue tranquila, aunque con controles policiales que derivaron en aprehensiones puntuales.
En Santa Cruz de la Sierra, el proceso se desarrolló con normalidad en la gran mayoría de recintos, con 8.961 mesas operando sin contratiempos, pese al incidente aislado en tres mesas. En Trinidad, capital del Beni, la jornada también fue regular, con excepción del caso de Exaltación, donde la votación fue suspendida. En ese departamento, pese a las lluvias, el 99% de las mesas logró instalarse.
Críticas y reformas pendientes
Las misiones de observación coincidieron en una lectura general positiva. La Fundación Jubileo señaló que el proceso se inició con normalidad en la mayor parte del país, aunque identificó retrasos puntuales por factores logísticos y climáticos. También registró dificultades en el traslado de material, ausencia de jurados en algunas mesas y problemas de conectividad, sin que estos afectaran de manera estructural el proceso.
En la misma línea, la delegación internacional de la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore) expresó su satisfacción con el desarrollo de la jornada. “Estamos extremadamente satisfechos porque se ve que hay mucho profesionalismo”, señaló uno de sus representantes, tras el recorrido por distintos recintos del país.
Pero la jornada también dejó espacio para el debate político. Líderes como Jorge Tuto Quiroga y Samuel Doria Medina cuestionaron las inhabilitaciones de candidatos a último momento. “Se ha jugado con la esperanza de la gente”, afirmó Quiroga, al criticar decisiones que, a su juicio, afectan la confianza ciudadana. Desde el Trópico de Cochabamba, Evo Morales también planteó la necesidad de una reforma profunda del sistema electoral. El presidente del TSE, Gustavo Ávila, reconoció que estas distorsiones están permitidas por la normativa vigente, que ya tiene más de una década, y que debe ser actualizada.
En Tarija, el presidente Rodrigo Paz Pereira introdujo otra arista del debate. Tras emitir su voto, advirtió sobre el “exceso” de procesos electorales en Bolivia. En seis meses, el país atravesó elecciones generales, una segunda vuelta presidencial y ahora comicios subnacionales. Para el mandatario, esta sobrecarga debe ser revisada y reformada para evitar un desgaste en el ciudadano.
La jornada cerró con una palabra que resume el balance institucional: éxito. La apertura casi total de mesas, la participación masiva y la ausencia de incidentes graves marcaron el desarrollo del proceso. Pero el dato político más relevante está en lo que viene. Con los resultados en manos del Sirepre y el cómputo oficial en marcha, el país comienza a observar una reconfiguración de su mapa político. Por primera vez desde 2005, el Movimiento al Socialismo deja de proyectar una presencia casi hegemónica en el territorio nacional.
En ese tablero aún en movimiento, las gobernaciones —todavía en disputa— no solo definirán liderazgos regionales, sino también el nuevo equilibrio político del país.

