TARIJA

ANSSCLAPOL Tarija culpa al Gobierno por muerte de policías en Llallagua y exige responsabilidades

El suboficial mayor de policía en servicio pasivo, Eustaquio Choque Cuenca, presidente de la Asociación Nacional de Suboficiales, Sargentos, Clases y Policías (ANSSCLAPOL) filial Tarija, arremetió contra el Gobierno de Luis Arce, responsabilizándolo por el fallecimiento de cuatro efectivos policiales en el reciente conflicto ocurrido en el municipio de Llallagua, departamento de Potosí.

Choque manifestó que estas muertes pudieron haberse evitado si el Ministerio de Gobierno y el Ministerio Público hubieran actuado de manera oportuna y eficiente, procediendo a la aprehensión de los dirigentes sociales afines al expresidente Evo Morales, quienes, según indicó, realizaron amenazas públicas de bloqueos, masacres y violencia en caso de que no se habilitara la candidatura del exmandatario.

“Estas amenazas no fueron un secreto, fueron difundidas públicamente. Lo lamentable es que las autoridades que tienen la obligación de garantizar el orden y la seguridad, no actuaron a tiempo. Hoy tenemos que lamentar la pérdida de vidas de nuestros camaradas, algo que pudo haberse evitado con decisiones firmes y apegadas a la ley”, expresó el dirigente policial.

Asimismo, Choque Cuenca exigió que se investigue a fondo la cadena de mando y las decisiones tomadas por el Ejecutivo en relación con el despliegue policial en zonas de conflicto, así como la falta de acciones preventivas ante las advertencias de violencia. “No se puede permitir que los policías sean utilizados como carne de cañón mientras las autoridades miran hacia otro lado”, reclamó.

El representante de ANSSCLAPOL también hizo un llamado a las instituciones de derechos humanos y organismos internacionales para que observen la situación de vulnerabilidad en la que trabajan los efectivos policiales en Bolivia, quienes —dijo— enfrentan amenazas, agresiones y muerte sin el respaldo institucional que merecen.

Finalmente, instó al Gobierno central a asumir su responsabilidad política y moral frente a estos hechos, y a trabajar en medidas concretas para proteger la vida y la integridad de los policías en el ejercicio de sus funciones. “La seguridad del país no puede seguir siendo rehén de los intereses políticos de unos cuantos”, concluyó.

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