«Cada día parece un mes»: iraníes describen la vida bajo los intensos bombardeos de EE.UU. e Israel

«El número de explosiones, la destrucción, lo que está pasando es increíble», dice Salar, cuyo nombre hemos cambiado.
La capital de Irán, Teherán, está bajo ataque desde que comenzó la incursión coordinada entre Israel y EE.UU. el pasado 28 de febrero, en una ofensiva contra objetivos militares y políticos en el país con el fin de debilitar el régimen islámico.
Sin embargo, otras áreas de la ciudad han resultado afectadas por los ataques.
Los funcionarios iraníes señalaron que 160 personas, la mayoría de ellas niñas, murieron por un bombardeo a una escuela primaria ubicada en la ciudad Minab, el pasado sábado.
La Casa Blanca informó que está investigando el incidente, pero aclaró que no tiene como objetivo atacar a los civiles en Irán.
Sin embargo, más de 1.100 civiles han muerto desde que comenzaron las hostilidades, de acuerdo a la Agencia de Protección de Derechos Humanos (HRNA, por sus siglas en inglés)
«Lo que estamos experimentando ahora va mucho más allá de lo que experimentamos durante la guerra de los 12 días en junio pasado», le cuenta a BBC News una persona que vive en Teherán.
Mientras que algunos iraníes dicen que los ataques actuales les hacen temer por sus familias, algunos también recuerdan la ferocidad de la represión del régimen y hablan con esperanza sobre el futuro del país.
Ataques desde el cielo
La primera fase de los ataques terminó con la vida del líder supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei y las siguientes fases de los bombardeos aéreos han mostrado pocas señales de tener fin a corto plazo.
«Cada día es como un mes. El volumen de los ataques es muy alto», sostiene Salar.
Él dice que un ataque reciente hizo temblar su casa y le ha tocado dejar las ventanas abiertas para que el vidrio no se rompa.
Los medios internacionales no reciben visas para trabajar en Irán, lo que limita el trabajo de cubrir estos ataques y lo que pasa en el interior del país. Además, el bloqueo a internet conspira más contra esta situación.
La mayoría de las personas permanece dentro de sus hogares. Solo salen por alimentos y productos básicos.
El régimen ha incrementado la seguridad en las calles, lo que los iraníes ven como una respuesta a las voces disidentes que celebraron la muerte del ayatolá.
«Hay puestos de control en todas partes. Ellos están asustados de sus propias sombras», dice un estudiante de 25 años en Teherán.
«Estamos esperando por el gran momento, el momento final, en el que saldremos a la calle victoriosos», añade.
GETTY IMAGES/ Existen amplias zonas de Teherán afectadas por los ataques de EE.UU. e Israel.
El precio de alimentos básicos como los huevos y las papas se han incrementado notablemente y él joven señala que las filas por la gasolina y el pan «son de no creer».
Otro residente en la capital le dijo a la BBC que la mayoría de las tiendas están cerradas y algunos cajeros electrónicos están fuera de servicio, aunque los supermercados y las panaderías siguen abiertas.
Teherán se siente «vacío» y cualquiera que salga de su casa debe tener una «urgente razón», señala el estudiante y añade:
«Durante el primer día, la gente estaba cantando y todos estaban felices, pero ahora hay policías rondando cada esquina».
Por su parte, Salar describe que hay amenazas de los miembros de la fuerzas de seguridad sobre hablar en contra del régimen.
Mientras acceder a información independiente ha sido complicado, Salar explica que las fuerzas de seguridad dejan muy claras sus demandas:
«Nos envían mensajes por el teléfono en que nos dicen que si vamos a la calle, nos van a reprimir con violencia. Llegó un mensaje diciendo que si alguno de ustedes sale a protestar, ‘los consideramos colaboradores de Israel'».
