INTERNACIONAL

EEUU deja en manos del Gobierno de Rodrigo Paz la decisión sobre el eventual retorno de la DEA a Bolivia

La administración del presidente Donald Trump manifestó su disposición a cooperar con Bolivia en materia de seguridad, aunque dejó claro que el eventual retorno de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) dependerá exclusivamente del Gobierno de Rodrigo Paz Pereira. Así lo informó el vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, durante una conferencia virtual con medios bolivianos y extranjeros.

Landau precisó que durante su visita a La Paz, con motivo de la investidura del nuevo mandatario, no se abordó el tema del regreso de la DEA, pero sí se discutió sobre la creciente amenaza del crimen organizado en la región. “En cuanto a la DEA, ese tema nunca se abordó. El presidente está muy enfocado en cuestiones de seguridad ciudadana. Nosotros estamos listos para cooperar bajo el marco que decida el nuevo Gobierno”, afirmó.

El vicesecretario enfatizó que Estados Unidos reconoce la soberanía boliviana y que cualquier cooperación en seguridad deberá ser definida por las nuevas autoridades. “Si la DEA es parte de eso, sería una cosa buena, pero eso no hablamos durante mi visita”, aclaró.

En otro punto de su intervención, Landau expresó su preocupación por la relación que mantuvo el anterior gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) con Irán, especialmente en el ámbito militar. “Ha sido muy alarmante ver cómo Bolivia se acercó a Irán en estos últimos 20 años. Irán no es un buen actor y su extremismo representa una amenaza para el hemisferio”, sostuvo.

El funcionario estadounidense indicó que Washington mantendrá una comunicación continua con el gobierno de Paz Pereira para esclarecer posibles vínculos o acuerdos heredados del MAS. “Es de gran interés saber si hubo equipos militares fabricados o distribuidos en territorio boliviano. Seguiremos trabajando con las autoridades para entender mejor lo que ha pasado”, agregó.

El debate sobre la DEA revive una historia sensible para Bolivia. En 2008, el entonces presidente Evo Morales expulsó a la agencia estadounidense, acusándola de injerencia y conspiración. Sin embargo, documentos de Wikileaks sugirieron que la decisión habría tenido motivaciones personales, en medio de acusaciones de espionaje y de un proceso judicial abierto en su contra por estupro y trata de personas.

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