Historiador tarijeño Elías Vacaflor Dorakis relata origenes y costumbres de la fiesta de Comadres de Tarija


LA FIESTA DE COMADRES
ELIAS VACALFLOR DORAKIS

TARIJA-BOLIVIA
1998
A MANERA DE PRÓLOGO
Argumentando en líneas generales el porqué del carácter de la mujer y el hombre de Tarija, podemos decir que; somos, sin duda, el baluarte más representativo del espíritu español en el corazón de nuestra Bolivia. Y es precisamente, este arraigado sentimiento, una muestra de nuestro carácter de vocación universal por la cual en fechas que se pierden en el tiempo, alguien bautizó sabiamente a la tierra Chapaca como “La Andalucía Boliviana” en alusión a la tierra natal de nuestro Ilustre fundador Luis de Fuentes y Vargas: Sevilla, y otrora Capital del reino musulmán de “Al-Andalus”.
Esta condición universalista de Tarija, es el resultado de una simbiosis entre nuestra historia y nuestra tierra que, lejos de ser introspectiva, viene abriéndose al mundo a lo largo de siglos; una apertura que, es el fiel reflejo de nuestro dinamismo y del compromiso de todos los que hemos nacido en esta bendita tierra, con nuestro pasado, nuestro presente y con nuestro futuro.
Y son precisamente, esas condiciones que sumadas a las telúricas o como las conceptúa Julián Steward dentro de la Ecología Cultural (1955), las que influyeron y modelaron nuestro carácter. Entonces, queda evidenciada la influencia del entorno geográfico y del medio ambiente en la vida de todos los pueblos tarijeños, pues el habitante de la zona fría, de la templada y la cálida, son diferentes, pero, esencialmente tarijeños.
Al Oeste, el perfil de nuestra Cuesta de “Sama”, con sus cumbres, nuestras vegas, valles y bosques bordeados por el Río “Guadalquivir” (palabra árabe que significa “Río Grande”), y otros ríos, son en resumen, la tierra donde aquellos primeros pobladores -los «tomatas” y los “churumatas”- de los valles tarijeños, establecieron sus poblaciones y desde inmemoriales tiempos tuvieron contacto y lucharon contra los “Chiriguanaés”, venidos del Chaco.
Sin embargo, debemos conocer que de acuerdo al trabajo “Etimología de la palabra Tarija” (Elías Vacaflor Dorakis, Tarija 2009), tenemos un hecho histórico por demás importante y que tuvo como protagonista al militar de origen árabe “Tarik Ibn Zeyad” quien encabezó la Expedición a mediados del año 711 para la conquista de España. Este, impresionado por la belleza de un valle cercano a la actual población de “Torija” (“Guadalajara”, Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha), decidió llamar a dicho valle como el nombre de “Valle de Tarija” para inmortalizar su nombre. Luego, ese hecho histórico fue emulado en América agosto de 1535 cuando arribó a territorio tarijeño (“Rosillas”, “Alisos” y “Chaguaya”), la primera Expedición de Avanzada para el Descubrimiento y Conquista de Chile por Diego de Almagro. Dicha expedición estaba conformada por tres españoles: Juan de Sedizo, Antonio Gutiérrez y Diego Pérez del Río y un sequito Inca. Por la belleza del valle, lo bautizaron con el nombre de “Valle de Tarija”.
Posteriormente, el año de 1539 arribó a dicho Valle la Segunda Expedición a territorio tarijeño comandada por el griego Pedro de Candia que junto a más de 315 hombres piso tierra tarijeña el 6 de septiembre de 1539. Esta Expedición, recorrió la misma ruta de Sedizo en 1535; es decir, partió desde el Tambo Real de “Paria” (Oruro), y luego de recorrer más de 1000 kilómetros descendieron hasta la frontera Sur del “Collasuyo”. Una vez que abandonaron “Paria”, se dirigieron hasta el tambo de “Tupiza” y; desde allí, y recorriendo la ruta secundaria del camino Inca, llegaron hasta las lagunas de “Tajsara” y descendieron por el camino precolombino de la “Patankaj” hasta “Rosillas”, “Chaguaya” y “Alisos”. Era septiembre de 1539.
Por su parte, Diego de Rojas estando en el tambo Inca de “Paria” (Oruro), a último momento y cumpliendo instrucciones de Francisco Pizarro reemplazó a Pedro Anzúrez de Camporredondo, y dirigiéndose al Sur llegó y atravesó los fértiles Valle de “Cinti” (Chuquisaca y Tarija), y con su hueste ingresó a este a territorio tarijeño por el actual Municipio de “El Puente”, descendió por el Camino Inca de “Marquiri” y llegó hasta el territorio de “Calama” a inicios de febrero de 1540 para buscar y reunirse con Pedro de Candia que se encontraba más al Sur, en los territorios de “Rosillas”, “Alisos” y “Chaguaya”, esperándolo.
Finalmente, Luis de Fuentes y Vargas, cumpliendo las disposiciones y términos acordados con el Virrey del Perú don Francisco Álvarez de Toledo, partió a inicios de febrero de 1574 desde la Ciudad de “La Plata” (hoy Sucre), y se dirigió hasta la Ciudad de Potosí para ultimar detalles y adquirir más bastimentos para la empresa expedicionaria. Desde allí, se dirigió por el Camino Inca por los valles de “Cinti” y luego de recorrer y descender la misma ruta que utilizó Diego de Rojas, arribó con su hueste de más de 45 españoles a territorio tarijeño, ingresó a territorio tarijeño y descendió por el Camino Inca de “Marquiri” y llegó hasta el territorio de “Calama” a finales de marzo de 1574. Desde allí Luis de Fuentes y su gente recorrió todos los territorios aledaños en busca del sitio ideal para cumplir la Real Provisión de 22 de enero de 1574 que le entregó el Virrey Toledo. Desde marzo hasta inicios de julio de 1574 la hueste de Fuentes y Vargas sufrió una serie de vicisitudes y tuvo los primeros contactos con los “Tomatas” que estaban encajonados en los “Huaycos” de “Canasmoro”, “Trancas” ocultos y protegiéndose de los ataques de los “Chiriguanáes”. Luego de superar esos escollos y con el asesoramiento de sus principales hombres y el de sus aliados “Tomatas”, definió el sitio para la fundación de la villa a dos leguas más al Sur de “Calama”.
Por lo tanto, le corresponderá la honra y privilegio al ilustre sevillano Luis de Fuentes y Vargas de ser el fundador de la Villa de “San Bernardo de la Frontera de Tarija”, tal cual ordenó y dispuso el Quinto Virrey del Perú don Francisco Álvarez de Toledo. La fecha: 4 de julio de 1574, gestando a partir de esa emblemática fecha la identidad cultural y personalidad histórica del “Chapaco”. Desde ese entonces, hemos formado esta comunidad abierta, diversa, esforzada y mil veces histórica. Un pueblo, en definitiva, adaptado siempre a su tiempo, precisamente, por su condición universal ya referida. Por ello, soy un convencido que todos los que nacimos en Tarija llegamos a ser universales sin dejar de serbolivianos; y bolivianos sin dejar de ser “Chapacos” –gentilicio de todos los nacidos en Tarija- de una sola pieza.
Fiel a este compromiso para con Bolivia y con el mundo -como tarijeño- estoy orgulloso de mis raíces y herencias culturales (Bolivia, Tarija y Grecia). Así alimentado, decidí investigar sobre una de las más emblemáticas Fiestas del Carnaval Chapaco: “Las Comadres”. A todos quienes han decidido visitarnos, les ofrezco a nombre de mis coterráneos y coterráneas, mi más emocionada bienvenida a la tierra Chapaca y les invito para que juntos celebremos y postulemos ésta gran manifestación cultural ante la UNESCO y ésta la declare como “Símbolo del Patrimonio Oral de la Humanidad”
INTRODUCCIÓN
La Fiesta de “Las Comadres” de Tarija -por sus características- es única en todo el territorio de la República de Bolivia y las Américas, porque a diferencia de aquellas que se celebran en otras regiones del país y otros -entre ellos la República Argentina-, hasta ahora mantiene casi intactas sus principales características traídas desde España. Y sólo en Tarija pudo haber calado tanto. Aquí y sólo aquí un conjunto de condiciones sociales, económicas, culturales, etc., le permitieron echar raíces y crecer. La fiesta no fue un accidente. Apareció en su momento, en virtud de lo que existía en la península ibérica y se difundió perezosa como sistemáticamente en la incipiente vida cultural de los chapacos; pues las mujeres -léase chapacas- estaban preparadas para ello. En consecuencia, no podemos entender la Fiesta cabalmente en abstracto, aislada del mundo que la rodea. La Fiesta de las “Comadres”, ayer como hoy, es parte esencial de la historia social y cultural de Tarija y; desde este contexto, se la debe observar. Pero, ¿Cuáles fueron, entonces, las condiciones sociales que hicieron posible y, de hecho, casi inevitable el arraigamiento de la Fiesta?
Para empezar, es un hecho que la otrora y añorada Villa de “San Bernardo de la Frontera de Tarija”, albergaba a una reducida población de origen español que en los años después de la fundación de la villa Tarija alcanzó a menos de cien personas, las mismas que constituían aproximadamente el 10% del pueblo, y demostrado una extrema inclinación por sus propias manifestaciones culturales. Esas personas, venidas generalmente de Andalucía y por lo tanto, miembros de una gran familia regional, sin duda alguna, crearon su propio sistema de interrelación que, al transcurrir de los meses y a pesar de los peligros que tuvieron que enfrentar, en especial a la hostilidad de los “chiriguanos” se profundizó aún más e hizo atractivo vivir en la villa.
Por lo tanto y como justiciero acto, corresponde conocer los nombres y apellidos de los miembros del Primer Cabildo Capitular de la Villa de “San Bernardo” y de nuestros fundadores, que a decir la verdad y sustentados por los documentos coloniales habidos, muy pocas informaciones nos brindan sobre sus familias:
Capitán é Justicia Mayor: Luis de fuentes y Vargas
Capellán; Francisco Sedeño (Orden de Santo Domingo)
Primer Alcalde Ordinario, Antonio Domínguez
Segundo Alcalde Ordinario, Gutierre Velásquez de Ovando
Corregidor, Jaime de Luca
Corregidor, Blas Gonzáles Cermeño
Corregidor, Francisco Ortiz
Corregidor, Hernán González
Procurador, Diego de Palacios
Mayordomo, Juan de la Vega
Escribano Público y del Cabildo, Francisco Fernández de Maldonado
Tesorero de la Real Hacienda, Alonso de Ávila
Nómina de los españoles fundadores de la Villa “San Bernardo de Tarija”:
Francisco Chávez, Juan Durán, Alonso de Baeza, Pedro Fernández, Gonzalo Martín Hachero, Juan Rodríguez, Antonio Esquete, Diego Recio, Diego González, Alonso García, Juan de Valladolid, Juan García, Francisco Bravo, Domingo Hernández, Jusepe Guerrero, Juan Masías, Juan Redondo, Álvaro Ortiz, Vicente Añez, Juan de Obregón, Juan Pizarro, Juan de la Puente, Pedro Quijada, Hernán López, Francisco de Solís, Pedro Suárez, Álvaro Sánchez, Pedro Fernández de Álava, Jerónimo Ortega, Juan Pedrero, Gaspar de la Rúa, Juan Cortez, Rodrigo Quiroga.
Y a pesar de no haber sido tan grata la vida en la recién nacida Villa de Tarija, aquella gente trabajó muy duro por el bien de sus familias, sus comunidades y su propio país. Inculcaron, ante todo, el honor, la veracidad y el respeto a los derechos de los demás. Viejos documentos indianos que mencionan la figura y labor del Procurador, nos refieren esa característica que, por supuesto está reflejada también en el comportamiento del propio fundador, Luis de Fuentes y Vargas y los miembros del primer Cabildo de la Villa de “San Bernardo de la Frontera de Tarija”, designado por el mismísimo Virrey Toledo a través de una Real Provisión despachada en la Ciudad de La Plata el 19 de mayo de 1574.
Sin embargo, a finales del Siglo XVI, mucha gente había abandonado la Villa por una serie de razones; particularmente el acoso y malocas permanente de los “Chiriguanáes”. Al mismo tiempo, en virtud de una gran variedad de razones económicas, sociales, religiosas y militares, el sistema estaba desmoronándose. Hijos e hijas nacidas de padres españoles tuvieron que construir su propio destino. La villa crecía rústica, con calles tan enlodadas por el clima lluvioso y húmedo que, era necesario colocar desiguales tablones para cruzar éstas y las acequias. Y otro factor que quizá tuvo enorme influencia sobre el arraigamiento de la Fiesta traída desde España, fueron las mujeres que, siendo esposas de las autoridades y de la soldadesca, responsables éstos de la administración y la conquista, coadyuvaron al lento proceso haciéndolo moralmente aceptable. Además, y por razones fáciles de discernir dentro del tejido social imperante y las consabidas relaciones sociales, las tradiciones y las costumbres españolas hallaron fértil tierra y comenzaron a crecer y desarrollarse imparablemente a pesar del recudido número y origen de los peninsulares y otras gentes traídas desde “Chichas”.
Sin duda, hubieron de transcurrir muchos años para que el proceso de aculturación a través de ésta y otras se haya consolidado. El descubrimiento y conquista de Tarija significaron la presencia de influencias procedentes de otras culturas pero venidas de un mismo territorio. Es decir, desde España pero de diversas y diferentes naciones al interior de la misma: Andalucía, Extremadura, Asturias, Galicia, Cataluña, etc.
Por lo tanto, no debe sorprendernos descubrir el significado de la palabra “Comadre”, término españolizado, pues su etimología es de raíz latina y; que por lo tanto, tiene data y presencia en el territorio español desde el siglo III de nuestra Era a la llegada de las poderosas Legiones del Imperio Romano y convertir a éste como provincia romana. Tampoco que la Fiesta, al igual que otras manifestaciones culturales que trajeron los españoles a América desde 1492 con Cristóbal Colón y sus hombres en sus cuatro expediciones y otras posteriores, se halla abierto paso a un inicio entre los propios españoles y luego entre los mestizos. La música, por supuesto representada por instrumentos traídos desde la península encajó con exactitud con los existentes entre los pueblos originarios y otros advenedizos. Con este nuevo espíritu, seguramente tuvo -al menos en apariencia- espontaneidad y se improvisó en el mismo momento de su ejecución y celebración. Por eso, tampoco nos debe llamar la atención la presencia de instrumentos musicales de origen andino. Ellos vinieron en calidad -como dije líneas arriba- en calidad de advenedizos en alguna época del relacionamiento entre culturas andinas y de abajo, pues ambas formaban parte de la frontera Sur del “Collasuyo”. Por lo tanto, las tareas de complementariedad y reciprocidad entre dichas culturas fue un hecho irrefutable. Por lo tanto, esos datos no nos debe sorprender, pues no existe pueblo ni cultura pura; todas las culturas, en algún momento de su devenir histórico se “prestan”, o adquieren alguna manifestación cultural de otras culturas.
El cuándo todos o ambos se entremezclaron y ganaron primacía en desmedro del otro, será parte de un otro y específico trabajo de investigación. Lo que sí podemos asegurar es que, la Fiesta fue celebrada masivamente por la población que vivía en las afueras de la Villa y luego “ingresó” a la Ciudad y tuvo difusión entre sus pobladores. Al respecto, podemos decir que la fiesta en sí, tiene dos caras, dos rostros: el rural, criollo, mestizo; por lo tanto, más genuino y; el urbano, más peninsular. Quizá ello explique la presencia del “Erke” y la “Caja”, instrumentos nativos de los andes bolivianos, pues de otra manera no podríamos explicar que, por regla general, las diferentes clases sociales que vivieron en la Villa se segregaron a sí mismas de acuerdo a sus expresiones y manifestaciones culturales.
Además, la mujer en general fue parte integral del nuevo espíritu y resultó ser esencial para el asentamiento, difusión y aceptación de la Fiesta. Debemos entender, entonces que mientras un importante porcentaje de la clase media tarijeña no gustaba de la Fiesta o la celebraba en ambientes familiares casi exclusivos, la mayoría la toleraba y se entusiasmaba con ella. En resumen, podemos decir que la Fiesta de las «Comadres” fue asombrosamente democrática: tanto sus amigos como sus detractores, todos provenían del espectro complejo del sistema de clases sociales de Tarija.
Por ello, a tiempo de ratificar mi encendido orgullo por mi tierra y sus culturas; quiero decir a viva voz que es penoso comprobar, lo poco que las actuales generaciones valoran la identidad cultural de Tarija, su propia identidad cultural. Quizá sea culpa, de aquellos, que creen que tornar los ojos al pasado es un achaque de historicista, o de aquellos otros, que piensan que la vida es sólo presente. A tiempo de rechazar esa posición; decir, que los bolivianos en general y los tarijeños en particular, hemos heredado testimonios del Patrimonio Tangible e Intangible que nos hablan de nuestro rico pasado. Sin embargo, sólo el primero de éstos ha sido objeto de la atención y preocupación. En un mundo que fue y es testigo y cómplice de la sistemática destrucción y desaparición de muchísimas expresiones del Patrimonio Cultural y el expolio de sus piezas, hoy es absorbido inexorablemente por la globalización o agujero negro que actúa como una verdadera aplanadora cultural que sistemáticamente y de manera perversa construye una sociedad homogénea, mercantilista y consumista en desmedro de los valores humanos y naturales que hoy conocemos como Patrimonio Cultural (Tangible y Intangible), y Patrimonio Natural, donde únicamente en esos espacios y geografías pueden manifestarse y desarrollarse. Porque está completamente demostrado que la geografía define el temperamento del ser humano. En la actualidad, otras muchas expresiones dispersas en el mundo están siendo ignoradas o práctica y seriamente amenazadas por la desidia y la indiferencia de la humanidad que, a nombre del hedonismo, snob y desarrollo están desapareciendo. Si no rectificamos nuestro accionar, seremos cómplices y sólo asistiremos con expresiones de pesar a la agonía, muerte y entierro de tradiciones y manifestaciones que deberían constituirse como Símbolos del Patrimonio Oral de la Humanidad. Sólo la atención sincera y exenta de la burocracia y la estupidez –individual y colectiva, ciudadana e institucional- permitirán su preservación y valorización, pues desde una perspectiva histórica y ética todas esas manifestaciones forman parte indisoluble de la identidad de los pueblos, y por ende, del Patrimonio Cultural de las naciones. Sin embargo, cada pueblo tiene su grado de responsabilidad y; por lo tanto, debe valorar, proteger y preservar sus propias tradiciones y costumbres.
En el caso tarijeño, la preservación de la Fiesta de “Las Comadres”, una fiesta popular y tradicional, debe significar que hemos decidido acercar el pasado con el presente y éstos con el futuro. Para nosotros el futuro de nuestro pasado no debe correr peligro como el presente. Para alcanzar ese objetivo, tenemos que decidir algunos aspectos esenciales: ¿qué vamos a preservar? ¿Quiénes lo harán? Pero para tomar decisiones, debemos corregir nuestro accionar. La máxima de Antonio Machado quizá nos oriente y ayude a actuar: “…todo lo que se ignora, se desprecia…” y “…el que no conoce, no ama…”
En ese contexto, y previo a todo, debemos conocer el origen de la Fiesta, quiénes la protagonizaron y cuál la esencia de la misma. Sólo así podremos explicar, entender e interpretar nuestra identidad cultural a través de la más emblemática: la Fiesta de “Las Comadres”
Si bien en cierto que hoy estamos abocados a su celebración y preservación, también debemos reconocer que no solamente con celebrar la Fiesta habremos de cumplir, sino, también debemos reconocer que entre la teoría y la práctica todavía existe una gran brecha. Las razones para ello son pocas pero determinantes. Nuestros recursos económicos y financieros son escasos y limitados y no siempre hemos actuamos con seriedad, más ha primado la improvisación. Y desgraciadamente ello, no nos ha permitido diferenciar con severa lucidez entre lo urgente y lo importante, imponiéndose generalmente la improvisación porque, en realidad no sabemos bajo qué criterios vamos a celebrar. Es decir, si el objeto de preservación será la festividad en sí, la reivindicación femenina o el profundo significado cristiano de la Fiesta o fomentar lo comercial. Sabemos muy bien que todas las fiestas son iguales, en el sentido que son instrumentos de comunicación. La Fiesta de “LasComadres» tiene una especial diferenciación con el resto de las fiestas que conforman el calendario lúdico y folclórico de Tarija: hoy como en el pasado, las mujeres son las principales protagonistas. Quizá por esa razón la Fiesta se mantuvo viva aunque oculta y agonizante durante muchas décadas hasta que aquel Carnaval “Chapaco” de 1982 un grupo de mujeres del histórico y tradicional barrio de “ElMolino” la sacó del “baúl de los recuerdos” y la recuperó para la memoria y el disfrute colectivo del pueblo. Para la posteridad, adjunto los nombres y apellidos de estas nuestras mujeres que reunidas en el domicilio de Estela Esper Valenzuela, dieron un paso inédito que –sabiéndolo o no- cambiaron el rumbo de la historia de la fiesta y con su esmero y bullicio decidieron celebrar la Fiesta de “LasComadres” tal cual lo hacían todos los años. Pero ese año, tomaron una decisión por demás “liberal y radical”: salir y tomar las calles de Tarija y; dirigiéndose desde la misma Plazuela “Uriondo” hasta la Plaza “Luis de Fuentes y Vargas” portando en sus cabezas la célebre “Canasta de Comadres”, al son de una pequeña banda de música.
Desde ese verano y Carnaval de 1982, ese reducido grupo de féminas logró -tomar literalmente las calles tarijeñas- y romper un esquema adormecido y definido por una sociedad ortodoxa, conservadora, que durante décadas y a través de las familias e instituciones mantuvieron bajo el código social imperante, sea social y religioso, y el letargo de las normas sociales y tradiciones familiares.
De esa manera, nuestra Fiesta desde ese año y con el apoyo sucesivo y decisivo de los entonces HH. Alcaldes Municipales de la Ciudad de Tarija, Víctor Calabi Leytón y Oscar Zamora Medinacelli y las Directoras de Turismo y Cultura del Municipio de la Ciudad de Tarija: Eliana Gainsborg de Meyer, Nancy Aparicio de Handam, Luz de Aparicio, María del Rosario Vacaflor Lahore, Rosario Peñarrieta Salinas, Edmundo Ávila y otros, ha sido visibilizada y; con el pasar de los años, hoy se exhibe emblemática e icónica y se manifiesta revitalizada año a año ante el mundo como Patrimonio Cultural Intangible de la República de Bolivia por Ley 3370 de 14 de marzo de 2006, fruto de un Proyecto que Ley que mi persona presentó a inicios de 2004 al H. Congreso de Bolivia a través de los HH. Diputados Nacionales por el Departamento de Tarija, Rodrigo Paz Pereira y Martha Humérez Ruiz.
COMADRES PRECURSORAS DE TARIJA DESDE 1982
Comadres de “El Molino”
Corría el año de 1982. El Carnaval “Chapaco” iba a cambiar de cara y motivación. Un grupo emergente de féminas del emblemático de “El Molino”, reunidas como solían hacer todos los años, decidieron darnos una grata como enorme sorpresa. Estando celebrando la Fiesta de “Las Comadres”, en el domicilio de una de sus queridas amigas, Estela Esper Valenzuela (calle La Madrid, Plazuela “Uriondo”), decidieron salir al son de una pequeña orquesta criolla portando sus “canastas y tortas” y; con el bullicio del caso, se dirigieron a la Plaza “Luis de Fuentes y Vargas”, donde ante la sorpresa, sonrisas y aplausos de los espectadores, dieron algunas vueltas y retornaron a su sede. Habían plantado en el corazón de las mujeres la semilla de la rebeldía. Esas coterráneas nuestras, ese reducido número de “molineñas”, dio inicio a la difusión y nueva promoción de la Fiesta de “Las Comadres de Tarija” y; a partir de ese año, las mujeres de toda la Ciudad de Tarija se organizaron en grupos. Poco a poco pero sistemáticamente se adueñaron de las calles y del Carnaval “Chapaco”.
El jueves 18 de febrero de 1982, se reunieron:
Carmen Julia Vargas Flores
Estela Esper Valenzuela
- Mercedes Magnus Ibáñez
- Zaida Montero Cortez de Puca
- Rosario Romero Arancibia
- Ana María Vargas Flores
- Margarita Vargas Flores
- Bertha Valenzuela de Esper
- Sara Esper Durán
- Isabel Magnus Ibáñez
- Gladys Esper Durán
- Diosmira Magnus Ibáñez
- Mary Vargas Flores
- Julia Avendaño
- Cristina Bazán Smith
- Gloria Bazán Smith
- Yolanda Mendoza Sánchez
- Janeth Esper Valenzuela
- Norma Cortez Orellano
- Maudeth Mendoza Sánchez
Comadres “Tradicionales de San Roque”
Pasaron algunos años, y la fiesta creció cuantitativa como cualitativamente. La semilla plantada en febrero de 1982 comenzó a dar sus frutos. La Prefectura de Tarija y el Municipio de la Ciudad de Tarija programaban las actividades carnavaleras, y ya incluían la Fiesta de “Las Comadres”. En solo cuatro años, la celebración de la Fiesta ya había tomado carta de ciudadanía y se incrementó la participación de mujeres. Nació un nuevo y fuerte sentimiento “tarijeñista” para revalorar lo nuestro, de sentirse orgullosos de nuestras costumbres, de vestir nuestra ropa y bailar nuestros bailes, y cantar “coplas” y escuchar y admirar la interpretación de la “caja”, el “erke”, nuestros instrumentos musicales.
La venta de “canastas”, “tortas”, frutas, etc., se incrementó significativamente para beneficio de la gente del área rural que comenzó a traer para la época del carnaval, más frutas y otros productos, se fabricaron artesanalmente más “canastas”, más “tortas”. Pero lo que más creció, fue el sentimiento para “apropiarse de la fiesta”. Las autoridades prefecturales y municipales, apostaron por este nuevo producto cultural y turístico. Renació nuestra identidad cultural, gracias al aporte individual y colectivo de hombres y mujeres del campo y la ciudad: chapacos de una sola pieza.
El Barrio “San Roque”, otro de los espacios más significativos y nostálgicos de la historia social de Tarija, el segundo de los barrios que nació como tal, pues desde el tiempo de la colonia, allá por el Siglo XVIII ya contaba con su propia Capilla bajo la advocación de dicho santo.
Con esa mística, el 6 de febrero de 1986 nació a iniciativa de las Señoras Gloria Gamarra Orellana, Emma Monzón Villarroel, María Valenzuela, María López Iriarte y Orlanda Benítez de Zenteno, el grupo de “Las Comadres” del Barrio de “San Roque”. La primera fiesta, se realizó en el domicilio de Ciro Pablo Palacios Aparicio, más conocido como el Cumpa “Payenta”, emblemático personaje de “San Roque”. El domicilio quedaba en la calle Cochabamba entre Gral. Bernardo Trigo Espejo y Gral. Narciso Campero Leyes.
El grupo, al son de una orquesta citadina y luego de elegir a la Primera Comadre a María Rosario Vacaflor Lahore, dispuso salir y dirigirse a la Plaza “Luis de Fuentes y Vargas”. En su recorrido, bailaron cuecas frente al frontis de la Iglesia “San Roque” y se dirigieron a la plaza principal y de retorno a su sede, lo hicieron por la calle Sucre.
Hemos logrado el listado de esas “comadres”, que bajo el estímulo de la amistad y; con el deseo de coadyuvar a consolidar la fiesta, decidieron reunirse. Para la posteridad, ofrecemos los nombres de las “Comadres Tradicionales”, cuyo listado es el siguiente:
- Emma Monzón Villarroel
- María del Rosario Vacaflor Lahore
- Gloria Gamarra Orellana
- Orlanda Benítez de Zenteno
- María Valenzuela Aparicio
- María López Iriarte
- Emérita Díaz Cardozo
- Lía Rengifo Paz
- Zoila Flores de Arandia
- Elsa Núñez Aparicio
- María Salomé Cabezas Pizarro
- Lucia Mogro Sandoval
- Pilar Baldivieso Mogro
- Isabel Gandarillas Martínez
Comprometidas con los objetivos trazados, se procedió a elegir y conformar su primera Mesa Directiva:
- Presidenta: María del Rosario Vacaflor Lahore
- Vicepresidenta: Emma Monzón Villarroel
- Secretaria: Gloria Gamarra Orellana
- Tesorera: María Valenzuela Aparicio
- Vocales: María López Iriarte e Isolina Ledezma
- A partir de la gestión de 1990 las actividades del Grupo de “Comadres de San Roque”, tuvieron otra dinámica. Habiendo consolidado la organización de su Directiva, se dispuso la creación de una Comisión de diez Comadres responsables de llevar adelante todo lo referido a la organización de la Fiesta para cada año. La Comisión, estuvo conformada por:
- María Valenzuela Aparicio
- María López Iriarte
- Elsa Núñez Aparicio
- Lía Renjifo Paz
- Emérita Díaz Cardozo
- Zoila Flores de Arandia
- María Salomé Cabezas Pizarro
- Pilar Baldiviezo Mogro
- Lucía Mogro Sandoval
- Isabel Gandarillas Martíneznitario”,
Y para los fines que persigue el presente trabajo, señalar que durante la gestión del Dr. Oscar Daniel Zamora Medinacelli como H. Alcalde Municipal de la Ciudad de Tarija, el “Carnaval Chapaco 1994” recibió todo el apoyo institucional y personal para que la Fiesta sea proyectada y reconocida y forme parte esencial del sentimiento carnavalero y tarijeñista. Ese año se armó por primera vez una tarima (especie de Palco Oficial), en la Plaza “Luis de Fuentes y Vargas” para ver por primera vez la Entrada de “Las Comadres” el jueves 10 de febrero de 1994.
Constatando que dicho grupo era el más organizado de toda la Ciudad de Tarija, me dispuse a inicios de 1998 realizar este primer trabajo de investigación etnológica sobre esta fiesta popular tarijeña. El trabajo “Carnaval Chapaco – La Fiesta de Las Comadres – Cultura Viva”, fue presentado en tres importantes cónclaves a nivel nacional e internacional:
- XIII Reunión Anual de Etnología – Museo Nacional de Etnología y Folklore (La Paz, agosto de 1999)
- Cátedra “UNESCO” (Oruro, septiembre de 2001)
Tercera versión “Somos Patrimonio” del Concurso Internacional convocado por el Convenio “AndrésBello” con sede en la Ciudad de Bogotá (Colombia, diciembre de 2001): “Experiencias en Apropiación Social de Patrimonio Cultural y Natural para el Desarrollo Comunitario”, habiendo obtenido el Cuarto Lugar y logrado una “Mención” por parte del Jurado Internacional, como: “Una Fiesta mestiza con creciente arraigo popular y perspectiva de Género”.
Comadres “Ayuda y Amistad” de Tarija
El año de 1987, prosiguiendo con la política de ampliar el horizonte de participación social femenina y consolidar la Fiesta, un grupo de señoras de diferentes edades y barrios de nuestra ciudad, contagiadas y consecuentes con los postulados del grupo de “Comadres Molineñas” de 1982, decidieron la creación del Grupo “Ayuda y Amistad”.
Las reuniones solían realizarse en varios domicilios, pero ese jueves 26 de febrero de 1987 fue el domicilio de la comadre Wilma Videa de Navajas (calle La Gral. Gregorio Araoz de La Madrid entre Gral. Trigo y Gral. Sucre, hoy Restaurante “El Marques”), en la Plaza “Luis de Fuentes y Vargas”). El grupo, estaba conformado por las siguientes personas:
Wilma Zambrana de Sánchez
María Esther Ance de Márquez
Eliana Gainsborg de Meyer
Violeta Peredo de Arce
María Mealla de Arancibia
María Luisa Márquez de Pacheco
Chichina Zamora de Barzón
Yola Araoz de Colodro
Blanca Lenz de Virreira
Gloria Lema de Gabriel Arana
Wilma Videa de Navajas
Rebeca Arellano de Pérez
Nedy Borda de Casso
Betty Pantoja
Marina Rollano de Chamas
Dora Pantoja de Campero
Herlinda Verdún de Quiroga
Ana María Trigo de Mealla
Ely Aguirre de Campero
Coqui Saavedra de Durán
Teresa Durán de Canedo
Elena Colodro de Burry
Wilma Zambrana de Sánchez
Como se podrá haber constatado, cada uno de los grupos arriba señalados empezó con un reducido número de señoras y señoritas; al transcurrir los años, incremento su membresía de manera importante y tuvo entre 100 y 350 parejas hasta llegar al extraordinario número de aproximadamente 3800 “comadres” el año 2001 en torno a 18 grupos que representaban a diferentes barrios de la Ciudad de Tarija y localidades aledañas.
Por ello, decimos, aunque duela aceptar aquella cruda realidad que las tradiciones, los ritos y los mitos son a veces como los seres vivos: nacen, crecen decaen y mueren, pues dependen del sistema imperante, de la idiosincrasia, del idioma, del contexto social, económico y político y de sus múltiples relaciones y el cómo se implementa una Política Cultural de cada Departamento o Municipio a través de una efectiva gestión cultural que además coadyuve la implementación de una Política Turística. En Tarija (Bolivia), como en Pola de Siero y otras comunidades de la Comunidad Autonómica del Principado de Asturias (España), “Las Comadres” o “Les Comadres” se mantuvieron para no olvidar una antiquísima y precristiana reivindicación de la mujer y los valores cristianos y eternizar el carácter religioso y espiritual que dispuso la religión católica y cristiana y sus valores inherentes.
Por esa razón, afirmamos que a pesar de lo vulnerable que es, la tradición oral es el mayor atributo cultural que deberíamos valorar. Quiero hacer hincapié en la necesidad que tenemos los tarijeños y los defensores de nuestras culturas, de postular la Fiesta de “Las Comadres” para que la UNESCO de acuerdo a la Resolución emanada de la 154º Reunión del Consejo Ejecutivo (154/EX/13, en París el 19 de marzo de 1998 y del Anexo III, la proclame como “Símbolo del Patrimonio Oral de la Humanidad”. Pero, reconocemos que no bastará la Declaratoria en sí, sino, la propia decisión que debe ser sostenible por las instituciones, autoridades y población en general de salvaguardar y preservar la esencia y valores de nuestra Fiesta y; por ende, nuestra identidad cultural.
Las razones que me impulsan a lograr; primero, la conciencia de los tarijeños por su patrimonio y; segundo, a preservarlo y salvaguardarlo, tienen que ver con los flujos y corrientes migratorios y sus propios valores culturales que hoy presionan, no tan sólo a la Fiesta de “Las Comadres”, sino, sobre muchas otras del Departamento de Tarija. Causas exógenas y endógenas están erosionando la esencia de las fiestas tarijeñas. Los flujos y corrientes migratorias interregionales e interdepartamentales que desde 1985 llegaron hasta Tarija, quizás sean la mayor preocupación. Pero también y sin duda, la globalización sea la más perversa. De una u otra manera ambas están alineando a nuestros hijos. A ello, debemos agregar que el elevado consumo de bebidas alcohólicas y sus efectos nocivos y; el creciente mercantilismo, están tergiversando la esencia de la Fiesta de “Las Comadres”. Y ello debe ser una voz de alarma. Ninguna cultura es una entidad herméticamente cerrada, todas las culturas están influidas por otras más fuertes; que a su vez, ejercen influencia sobre otras de manera armoniosa, benigna o maligna, en especial sobre culturas débiles. Pues dentro del estudio de la Antropología Cultural, existen tres escuelas o tendencias: etnocentrismo cultural, relativismo cultural que con sus propias manifestaciones y la intolerancia de sus acólitos intentan dominar otras culturas bajo el argumento de ser más antiguas, mejores, fuertes, organizadas, etc. Éstas, pueden generar serios conflictos y peligros. El pueblo tarijeño, desde su fundación hasta la actualidad, practica la interculturalidad, cuyos resultados son más benignos y saludables y nos exhiben como un pueblo tolerante y educado.
Para los fines propuestos, es importante conocer algunas puntualizaciones. Según el Informe de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo, presidida por Javier Pérez de Cuellar (Nuestra Diversidad Creativa, 1996): “…el género, junto al parentesco y la muerte, es quizás la cuestión existencial que más preocupa a cualquier cultura…”.
La Fiesta de “Las Comadres«, que hoy trato de mostrar al mundo, tiene un contexto por demás interesante: el descubrimiento y la conquista de América, un proceso complejo y lleno de muchas aristas. En esta oportunidad, resaltaré el menos valorado e intencionalmente marginado: el rol y el aporte de la mujer en dicho proceso.
Sin duda, cuando los españoles arribaron a nuestras tierras, necesitaron algo más para conquistarnos. Necesitaron de la religión, el arte y la mujer para ese propósito. Pondré énfasis en éste último aspecto, porque, la mujer no sólo acompañó a sus esposos durante sus viajes, sino, que durante el proceso de sus largas o cortas migraciones intercontinentales o regionales, coadyuvó decididamente a consolidar el entorno familiar. Diseminó sus genes y con ellos la propia cultura que cada familia regional española -léase vascos, castellanos, etcétera- trajeron consigo a América y a ésta parte de ella. Así, no sólo posibilitó el crecimiento demográfico de esas familias que, más luego escalarían en el aspecto social, económico y político, sino, que junto a sus consortes erradicaron las culturas autóctonas e impusieron las propias. Pero sobre todo puedo decir, sin lugar a equivocarme, que la mujer posibilitó que el proceso de la conquista fuera moralmente justificable. Ella representó y encarnó la tradición española. Decir con certeza quién, cuándo y en qué circunstancias trajo la Fiesta a Tarija será difícil, sino, imposible. Pero ¿cuáles los orígenes de la Fiesta? Después de un satisfactorio proceso de investigación iniciado a mediados de enero de 1998 a través de notas epistolares dirigidas a España y remitidas a los amigos españoles de Asturias: José Manuel Valdez y Luís Ángel Núñez, realicé innumerables horas de navegación por la Internet y después de muchos intentos, obtuve la información que buscaba: Los Ayuntamientos y pueblos dónde se celebra esta Fiesta están ubicados en muy pocos ayuntamientos del Principado de Asturias, al Norte de España, aunque otros municipios españoles también celebran la Fiesta de “LasComadres» y una otra Fiesta: “SantaÁgueda”, que también tiene como principales protagonistas a las mujeres, pero no posee las características de “LesComadres”. Y fueron: el Excmo. Alcalde del Ayuntamiento de Pola de Siero, José Aurelio Álvarez Fernández y Vicente Álvarez Areces, Alcalde de Gijón, quienes al comprender el objetivo de nuestra cruzada, no dudaron un instante en brindar oportuna respuesta a nuestros numerosos requerimientos. Pero, además, aceptaron gustosos la inicial y preliminar propuesta que les presenté de: primero, gestionar el hermanamiento entre los Municipios de Tarija y Pola de Siero y; segundo, trabajar juntos y lograr que la Fiesta sea declarada por la UNESCO como “Símbolo del Patrimonio Oral de la Humanidad”.
En ese ínterin recibí de ellos, importante documentación y rica bibliografía de prestigiosos autores españoles; además, me hicieron llegar un ejemplar del “Boletín de Estudios Asturianos – “El jueves de Les Comadres ¿nació en los valles Calchaquíes? de Ricardo D. Morilla (Buenos Aires, 29 de abril de 1968), que daba cuenta de una pregunta e hipótesis sugestivas, quedando descartada esta última.
Localmente investigue y busqué referencias en el área rural y urbana sobre la fiesta. Por último organicé entre el 28 y 29 de enero de 1999 un seminario-taller: “La Fiesta de Las Comadres” del que participaron más de una treintena de personas de profunda vocación costumbrista y folclórica como Mauro Molina Balza y Edmundo Ávila Moreno y otras que, luego de sus respectivas exposiciones, enriquecieron el trabajo y aprobaron la propuesta de postulación presentada por mi persona. Todas las referencias bibliográficas y hemerográficas remitidas desde todos los Ayuntamientos españoles a los que acudí desde marzo de 1998, permitieron conocer lo antigua de esta fiesta y lo arraigada en toda la península. Todos los pueblos españoles celebran ls dos fiestas: compadres y comadres.
La bibliografía producida por Julio Caro Baroja, un importante investigador tradicionalista español fue la que más luces nos dio, porque quedó demostrado documentalmente que la Fiesta de “Las Comadres” es un verdadero Patrimonio Cultural Intangible de España toda. Según éste, la Fiesta tiene sus raíces en la península, cuando España era una Provincia del Imperio Romano desde el Siglo III antes de Cristo.
La Fiesta en sí, coincide con una otra que celebraban los romanos el primer día de cada mes y llamada “Matronaria”. Como es por todos conocidos, la sociedad romana era eminente y radicalmente patriarcal. Una vez al año, los hombres delegaban el mando en sus esposas y éstas a su vez en sus sirvientas. Así durante un día, las mujeres tenían los mismos privilegios que los hombres y las sirvientas recibían los mismos honores que las esposas, como en la “Saturnalia” (fiesta dedicada a los esclavos). Ausonio (310 –395), Décimo Magno y Preceptor del Emperador Graciano, relata que la “Matronaria” también era celebrada por los cristianos. Pero cuando se implantó la religión cristiana, ésta no aceptó esas celebraciones paganas. A partir de ahí, la fiesta derivó en un acontecimiento de carácter marcadamente religioso: “Comadre” (del latín, Cumatris), que hace alusión al “parentesco espiritual” que deberá existir entre la madre y la madrina para la felicidad y futuro del “ahijado”.
Como vemos, la Corona española como la romana en su tiempo, dentro de sus respectivas políticas de descubrimiento, conquista y expansión, diseñaron una gigantesca estrategia de penetración y adoctrinamiento de todos los pueblos conquistados. Primero, a través de los cronistas cuyo trabajo de relevamiento historiográfico y geográfico de todas las comunidades que descubrían, le permitió conocer in situ las ancestrales costumbres y tradiciones que hablaban del pensamiento y filosofía, del pasado y presente de esos pueblos; segundo, compenetrados de esa realidad, a través de un impresionante y prolongado proceso, impuso sobre el temperamento e idiosincrasia de las poblaciones conquistadas, la religión, la lengua, su cultura y sus interminables manifestaciones. Una de ellas fue avasalladora: el Carnaval, por excelencia el mejor ejemplo del Patrimonio Cultural Oral e Intangible de la Humanidad.
Y no pocas costumbres, como el Carnaval, que tiene su origen en Roma, fueron trasladadas junto a las Legiones de Romanos a sus nuevas Colonias. Y como Roma fue la madre de las culturas sucesivas, impuso -tal cual hiciera España siglos después- en sus colonias en América: el idioma, el Derecho, el arte, los usos y costumbres. Por ello, las tradiciones y las costumbres, aunque no fueron insertas en los libros oficiales de Historia, tienen hasta hoy una estrecha relación con dos aspectos que han marcado la historia del mundo: primero, el descubrimiento, la conquista y ocupación del territorio y; en segundo lugar, todos los procesos de aculturación, mestizaje, marginamiento, segregación, hibridación y exclusión que sufrieron todos los pueblos conquistados, fue otra constante que se dio durante toda la historia de la humanidad. Pero al mismo tiempo, esas mismas tradiciones se convirtieron en espacios para la resistencia a través de un complejo lenguaje de signos y símbolos difíciles de comprender.
Razón por la cual, los Carnavales que se celebran en todos los pueblos del mundo, no sólo son sinónimo de diversión, fiesta y esparcimiento, sino, que se constituyen en “espacios” para que el pueblo pueda recrear y reinventar reivindicaciones, sobre todo de protesta, de resistencia y de reclamo. Es decir, el Carnaval encierra secretos bien guardados a pesar de los siglos transcurridos. La fuerza onírica de los pueblos se concentra en celebraciones cargadas de significado y fuerza dramáticas. Durante el Carnaval las fuerzas del bien y del mal se enfrentan en una batalla simbólica que moviliza las iras populares y da rienda suelta a la sed de justicia.
Según la simbología del Carnaval, todo está permitido, liberándose los instintos y actitudes prohibidas, la gente cambia de sexo, se burla del Poder y de la autoridad y el mundo camina al revés. El pueblo se expresa contra el poderoso a través de bandos, de máscaras y gestos.
LES COMADRES DE POLA DE SIERO – COMUNIDAD AUTONÓMICA DE ASTURIAS, ESPAÑA

El calendario lúdico de Pola de Siero, se inicia con la celebración de la Fiesta de “Les Comadres” y se completa con la celebración de otras dos fiestas: “Los Güevos Pintos” y “El Carmín”.
La Fiesta en sí se desarrolla a partir de la media tarde del jueves antes de Carnaval en torno a reuniones familiares o grupo de amistades y cuyo plato principal son los tradicionales “bollos preñaos de chorizos”. Según el tradicionalista Caro Baroja, antiguamente ésta fiesta era protagonizada por las mujeres polesas para: “…comadrar o merendar el bollu preñau con chorizo acompañado con sidra, con faldas y a lo loco…”
El “bollu preñau” tradicional es una especie de pan grande y al horno. Está elaborado básicamente con harina, manteca, agua, sal, levadura y un chorizo de calidad, frente al de hojaldre, es decir, con mantequilla. Pero, además, se puede saborear las tradicionales tortillas de sardinas “salonas” y otros ingredientes como “picatostes”, “frixuelos” o “fayuelos” y productos de las huertas de Pola, como ser las naranjas. La esencia de la Fiesta tiene sus raíces en la tradición oral de Comadres y Compadres, en la que las mujeres, acompañadas de sus ahijados, iban al “Prau Picón”, especie de área verde, a comer “el bollu”, beber sidra, bebida muy propia de Asturias y, chupar una naranja.
El arte ancestral de elaborar “bollus preñaus” á permanecido a través del tiempo. Si bien han variado algunas costumbres, la receta es particular y casera. La preparación del “bollus” tradicional se compone de: cuatro cucharillas de sal por cada kilo de harina, un trozo de levadura y agua tibia; luego se pone a fermentar tapado con un paño. Luego de la fermentación se le añade 75 gramos de manteca por cada cuarto kilo de harina y se vuelve a amasar hasta ponerlo a cocer en el horno. Por lo tanto, este Ayuntamiento es el único que conserva y salvaguarda hasta la actualidad esta manifestación cultural.
LAS COMADRES DE TARIJA – DEPARTAMENTO DE TARIJA, BOLIVIA

Tampoco en Tarija ni sus alrededores, nadie sabe ni recuerda –a ciencia cierta- cuándo nacieron “Las Comadres ”. Lo que sí podemos asegurar que ésta fiesta se la celebra dos y una semana antes del Carnaval. En nuestro caso, está íntimamente vinculada al ciclo agrícola (enero, febrero y marzo), y corresponde al verano. Es decir, en torno a las cosechas. Diferentes fiestas en el área rural están distribuidas en Fiestas de invierno, primavera, verano y otoño. La Fiesta de “LasComadres” pertenece al ciclo carnavalesco, circunscrito dentro de las Fiestas de Verano o como dirían Lorenzo Calzavarini y Fernándo Arduz Ruiz en su libro “Música y Cantos Tradicionales de Tarija” (Tarija, 1999), “…la Fiesta está dentro del ciclo fuerte (desde diciembre a junio), y está dedicada a los dioses…”
A pesar de que no existen crónicas y testimonios escritos sobre la Fiesta de “Las Comadres”, salvo pocas menciones, si se puede denominarlos de esa manera, se puede asegurar que ésta se mantuvo gracias a la tradición oral que de madres y padres a hijas fue transmitida durante décadas y generaciones y permitió que permaneciera viva, especialmente en el área rural del valle y, en la Ciudad de Tarija, donde su celebración -en un pasado lejano- estuvo circunscrita al vecindario de la periferia donde fue popular y tradicional y en el ámbito urbano la fiesta tuvo como protagonistas a las señoras dueñas de casa y las chapacas que venían del campo para trabajar como domésticas y; al transcurrir el tiempo, el vínculo entre ambas se fortalecía por la confianza que se generó entre ambas y de ahí, el “compadrazgo” o “comadrazgo” entre el patrón, la patrona y la doméstica y; de por medio, la “madrina” o “padrino” del “ahijado” o “ahijada” que comenzarán a formar parte de la familia. Posteriormente, como ya lo dijimos anteriormente, poco a poco ese vínculo creció y se arraigó entre la población tarijeña y su celebración que estaba circunscrita al ámbito netamente familiar, paso a otros niveles de mayor participación femenina. A partir de marzo de 1982 la fiesta tomaría otro rumbo, hasta ser considerada una carta de ciudadanía general, aspecto que hoy la enaltece.

En el valle central de Tarija, donde existen innumerables comunidades, el Carnaval «Chapaco» se inicia faltando 14 días: dos jueves antes del Carnaval, se celebra la Fiesta de “Los Compadres” y un jueves antes, la Fiesta de “Las Comadres”. Luego, celebran el “Carnaval” en sí; luego, el martes de “Challa” o “Albahaca” y; por último, “miércoles de Ceniza”.
Desde el día anterior o el mismo día jueves de “Comadres”, desde horas muy tempranas todas las mujeres u hombres realizan la compra de la “sapa”, “torta”, etc., en los puestos de venta ubicados alrededor del Mercado Central (calles Sucre y Bolívar y Avenida Domingo Paz), para luego de realizar el tradicional arreglo, se trasladan para entregarla en acto público o familiar y bajo un estricto ceremonial y protocolo que antiguamente solía realizarse en horas tempranas del día jueves de “Comadres” en el umbral de la puerta del domicilio de la persona elegida y; enmarcado el ritual en el mensaje cristiano, cristalizar el acto más representativo de la amistad: el “parentesco espiritual” que -valga la pena subrayar- significará un compromiso de por vida con su “Comadre”. Esta impresionante y vigorosa manifestación del sentimiento chapaco de: valores cristianos, católicos, respeto, afecto, reciprocidad y solidaridad, será la máxima expresión de la Fiesta de “LasComadres”. Pero además, la fiesta posee dos características esenciales que no pueden ser soslayadas: es una fiesta celebrada solamente por mujeres de todas las edades y de todas las clases sociales y; se celebra en la Ciudad Capital y en todos los pueblos que conforman el Valle Central del Departamento de Tarija y; no así, en otras provincias. A mi entender, tres elementos deben preservarse. El valor y significado cristiano y espiritual de la fiesta en sí; la “torta” como expresión material del “Cuerpo de Cristo” y profundo sentimiento de solidaridad y respeto mutuos y; el rol de la mujer, como protagonista esencial de esta celebración

Durante los meses que me llevó el trabajo de investigación, descubrí que, desde decenas de décadas atrás, familias enteras, procedieron de manera artesanal y rústica, a la elaboración de las “tortas”. Primero fueron las madres, luego las hijas, las nietas y hoy bisnietas las que mantienen viva esta tradición. Explican, algunas “Comadres” que todavía persisten en trabajar en la elaboración de las “tortas” a pesar de su avanzada edad, y que desde muy niñas ellas ayudaban a sus madres a venderlas. Luego, enseñaron a sus propias hijas y éstas a su descendencia, no sólo a vender, sino, también a elaborarlas. La mayoría de “Las Comadres” artesanas como bien deberían ser llamadas, son oriundas de uno de los más antiguos y tradicionales Barrios de la Ciudad de Tarija: “San Roque” y de un pueblo histórico: “San Lorenzo” o “Tarija, La Vieja”.
Por esa razón, celebramos jubilosamente que hayan sido las propias mujeres de los dos Barrios más antiguos y emblemáticos de la Ciudad de Tarija: “El Molino”, ubicado al Oeste y; “San Roque”, al Norte y; las localidades de “San Lorenzo” o “Tarija La Vieja” y “La Concepción”, las más antiguas poblaciones del área rural las que mantengan viva una tradición y que gracias al aporte familiar y su silencioso trabajo, hayan permitido mantener viva la Fiesta de “Las Comadres«, verdadero testimonio del Patrimonio Cultural Oral de Tarija.
Como testimonio de un merecido y público agradecimiento, considero que debemos mencionar a aquellas obreras de la tradición tarijeña. En primer lugar, deseo señalar que hemos obtenido una única y más antigua foto que data de febrero de 1902 y el relato de Cira Miranda Saavedra, hija de Damián Miranda y su esposa Victorina Saavedra de Miranda cuando ambos vendían “Tortas de Comadres” cuya elaboración y estética, eran muy diferentes a las actuales “tortas”.
Si en verdad queremos preservar la Fiesta, reconocer a quiénes son las que trabajaron y dejaron una herencia que hoy todos disfrutamos, será muy importante para los fines que perseguimos. Ellas y sus familias deben ser parte importante de la memoria colectiva de Tarija:
- Mercedes Suárez de Sandoval(+)
- Nora Sibila de Suárez
- Juana Pereira
- Cecilia Sandoval(+)
- Herminia Figueroa Sandoval
- Domitila Jaramillo (San Lorenzo)
- Raquel Pérez de Bejarano (La Pampa)
- Dominga Hoyos de Armella(+)
- Celia Armella Hoyos
- Justina Suárez Rueda
- Patricia Cortez Iñiguez
- Cristina Valdez de Suárez
- Flavia Mancilla
- Margarita Figueroa de Morales
- Hortensia de Molina
- María Tejerina
- Benita Díaz de Velásquez y otras muchas más que lamentablemente fallecieron.
A título de anécdota, sabemos que algunas hijas de las aludidas señoras, se casaron con hijos de otras artesanas y ahora esas familias, continúan con la tradición familiar de elaborar y vender las tradicionales “tortas de Compadres y Comadres”.

Con ellas y entre ellas, y luego de un corto proceso de organización y el apoyo de la H. Alcaldía Municipal de Tarija, se celebró el 10 de septiembre de 2000 -por primera vez- la Fiesta al Santo Patrono de los Panaderos: “San Nicolás de Tolentino” oportunidad que sirvió para que mi persona, en calidad de Director de la Unidad de Cultura y Turismo de la Prefectura de Tarija, hiciera entrega de Certificados de Reconocimiento a todas las mencionadas señoras por preservar la Fiesta de “Las Comadres” . Asimismo, en acto oficial se inauguró la hornacina dedicada al Santo de los Panaderos construida en la Sección de Masas del Mercado Central de Tarija, ubicada en la calle Bolívar entre Sucre y Gral. Trigo.
Las tortas de antaño tenían el resultado de una exquisita como sencilla preparación propia de la repostería popular. Las “tortas” están preparadas con harina, agua, levadura, huevo y azúcar. Están siempre adornadas con rosas pascuas (Tagetes erecta L.), flor comadritas (Zinnia peruviana L.), y ramitos de albahacas (Ocimun basilicum L.), ejemplos de la flora más tradicional de Tarija; luego, se añaden masitas hechas de harina de maíz y rellenadas con dulce de lacayote; suspiros y pequeños caramelos de azúcar, que hechos a mano, adquieren la forma de aves en diferentes colores, preferentemente el rojo, el rosado y el blanco. Además, están adornadas con pequeñas servilletas que asumen las formas de banderitas. Serpentinas, mistura y pequeños globos, son parte importante de la simbología que tiene esta Fiesta. Además, deberán, las “tortas” estar acompañadas y enriquecidas con productos de las huertas tarijeñas como: papa (Solanum tuberosum L.), cebolla (Allium cepa L.), zapallos (Cucurbita maxima Duch), choclos (Zea mays L.), duraznos (Prunus persica Batsch), racimos de uva (Vitis vinifera L.), lacayotes (Cucúrbita fisifolia Bouché), queso, nueces (Juglans regia L.), y otras frutas.

La «torta» y los productos necesarios para la canasta familiar, deberán estar dentro de una “Sappa” (palabra aymara que significa “canasta”), artesanalmente tejida en el área rural de Tarija con caña hueca de Castilla (Arundo donax L.), y cuya base y armazones, son de varas de membrillo (Cydonia oblonga Mill), o de molle (Schinus molle L.). Esta particular forma de expresar respeto, aprecio, simpatía y verdadera amistad, culmina, cuando las personas elegidas aceptan y se comprometen a comulgar respeto, solidaridad y a llamarse a partir de ese día: “Comadres

Según Mauro Molina Balza (+), el ceremonial de antaño empezaba el día jueves de “Compadre”. Las mujeres enviaban una “torta” adornada con flores, albahacas, serpentinas y banderitas, además, de un pavo relleno o un chanchito al horno o un cordero vivo pintado y envuelto en serpentinas y enflorado. El jueves siguiente o de “Las Comadres”, el “Compadre” debía devolver la gentileza, enviando a “La Comadre” obsequios valiosos o algunas botellas de licor. Además asevera que el momento más importante era aquél cuando ambas personas, entrelazando y moviendo pendular y rítmicamente sus dedos meñiques, repetían al unísono: “…cuma, cumita, todo partirse, nunca enojarse…”. A nuestro entender, éste es y se constituye por sí mismo, el momento más significativo e importante de la Fiesta de “Las Comadres«. Ahí nace el parentesco que ha de durar muchos años y formará parte esencial del patrimonio familiar.
Por su parte, Edmundo Ávila Moreno, señala que, la “torta” deberá tener dos formas: de “corazón”, cuando quién la obsequia es la mujer y el destinatario un hombre; “redonda”, cuándo el hombre hace el presente a una mujer. Por supuesto que ello no siempre se respeta a pesar de sus particulares significados. En la actualidad, el momento más representativo de la Fiesta es aquél, cuando todas las mujeres, sin distinción de clases, religiones y edades, se reúnen a partir del mediodía o media tarde del día jueves en sus respectivas barras o clubes, con el objeto de organizarse y celebrar el acto más significativo que se realizará en horas de la noche. Vestidas a la usanza de la mujer campesina: de “chapacas”, miles de mujeres, miles de “Comadres” se adueñan -literalmente-, de todas las calles de la Ciudad y desde diferentes barrios de la ciudad, se dirigen a la Plaza Principal “Luis de Fuentes y Vargas” al son de la inconfundible e insustituible interpretación de dos instrumentos musicales propios de la región, la época y la Fiesta: la “Caja” y el “Erke” y bandas de música, para iniciar el Programa Oficial del “Carnaval Chapaco” elaborado por el Gobierno Municipal, que a partir del año 1999, se eligió a la “Comadre” más “chura” y linda, que junto a la Reina del “Carnaval Chapaco” serán la fiel expresión del carácter y la belleza de la mujer tarijeña. Luego, retornaran a las sedes de sus barras o casas particulares para continuar la Fiesta sin la participación de los hombres. Es el día de las mujeres, es el día de “Las Comadres”.

Todos los que hayan leído el presente trabajo que cuenta con el debido Depósito Legal 9-2-265-00 otorgado por la Oficina del Repositorio Nacional (Depósito legal), dependiente del Viceministerio de Cultura, podrán haber constatado tres detalles por demás evidentes. El primero, que tanto en Asturias como en Tarija la esencia de la Fiesta estriba en el parentesco espiritual; segundo, la mujer es la principal protagonista; y tercero, el arte de la repostería está representado por el “Bollu preñau” y la “torta”.
ORGANOLOGÍA Es el estudio de los instrumentos musicales en lo referido a su historia, función social, diseño, construcción y forma de ejecución. La labor de los estudiosos de los instrumentos en la historia de la música ha sido fundamental, pues gracias a un minucioso esfuerzo se conoce ahora valiosa información sobre cómo interpretar y cómo construir instrumentos (luthería).
Asimismo, gracias a ello hoy se está al tanto de la relación que existe entre el estilo musical de una época y el tipo de instrumento utilizado en ella, la práctica de la interpretación instrumental y la evolución del instrumento en la historia, incluyendo los cambios tecnológicos e, incluso, económicos, que han facilitado o inhibido la creación y dispersión de estos objetos culturales.
Muchas son las consecuencias que tiene el estudio de los instrumentos folclóricos. Su análisis permite aportar información histórica sobre los procesos de migración y traslado de los objetos, revelando posibles intercambios o influencias en las culturas musicales de los pueblos de origen y destino. Por otro lado, permite descifrar el potencial simbólico contenido en sus cuerpos materiales. Un instrumento nos enseña a leer el código cultural que hay detrás de todas sus cualidades físicas y su utilización en la vida de la comunidad donde se le da uso. Por este motivo la conservación y restauración de instrumentos musicales es una tarea fundamental para todas las disciplinas ligadas al conocimiento de los instrumentos en la historia como es el caso de la etnología, la etnomusicología, la arqueología y la iconografía. Asimismo, han destinado tiempo importante a la descripción y conservación de los instrumentos de procedencia arqueológica (o uso actual) de tradiciones musicales aborígenes o emanadas del mestizaje cultural.
La tipología más utilizada para realizar esta labor fue la planteada por Curt Sachs y Erich Von Hornbostel, basada, a su vez, en el trabajo de investigación realizado por Víctor Charles Mahillon sobre instrumentos recolectados en el Conservatorio de Bruselas, en el siglo XIX.
Los instrumentos folclóricos son bienes culturales que forman parte de la cultura material de un pueblo. Se define a los instrumentos provenientes del folclor como el conjunto de bienes de consumo indirecto que sirve para la producción, creación y proyección de la vida cotidiana de un pueblo. En virtud de ello, las personas requieren estos bienes, los seleccionan, se “apropian” de ellos y les dan un sentido en el contexto de la tradición local. Gracias a este proceso, el instrumento folclórico permite la generación, intercambio y homogeneización de formas de conducta y comunicación en un grupo (de forma transitoria) o comunidad folclórica. Estos bienes recorren un largo camino para llegar hasta nosotros. Normalmente son objetos heredados o creados por antiguas culturas autóctonas americanas o extranjeras que han sobrevivido y al interior de las cuales los instrumentos se han ido adaptando. Esta adaptación es compleja, pues comprende también un cambio en sus cualidades físicas, su función social y su forma de ejecución. También es posible que los instrumentos folclóricos sean transculturados, es decir, que hayan venido de culturas de otras regiones o pueblos, para ser luego adaptados a la realidad de destino, la que, a la larga, los internaliza y convierte en parte de su cultura.
La Organología acostumbra a clasificar a los instrumentos folclóricos en cuatro grandes categorías:
- Aerófonos (instrumentos de viento)
- Cordófonos (instrumentos de cuerda)
- Idiófonos (vibración del cuerpo del objeto)
- Membranófonos (vibración por membranas o cueros)
Esta categorización fue creada por Víctor Mahillon en 1880 y luego ampliada por los investigadores de la música Curt Sachs y Erich Von Hornbostel.
En ese entendido, la investigación sobre la Fiesta de “Las Comadres” estaría incompleta si no incluyo detalles referidos a los instrumentos musicales: la “Caja” y el “Erke”. Para ese cometido, acudí muy escuetamente a la Organología, para conocer mejor en los aspectos etnológicos y folklóricos los dos instrumentos autóctonos que predominan en la Fiesta y tratar de entender mejor la identidad cultural del tarijeño. Seguidamente, consulté la obra príncipe de la Historia Colonial de Tarija, escrita por Federico Ávila y Ávila, para profundizar y poder explicar al profano sobre la historia colonial de Tarija; además de otros trabajos de investigación históricos realizados personalmente

Con esas fuentes y otras que obtuve de archivos lejanos, constaté que muy pocos pero significativos testimonios evidencian la continuidad musical de los Imperios Colla-Aymara e Incásico-Quechua en diversos sitios, especialmente en la zona andina y muy pocos en los valles del Departamento de Tarija, donde además de la toponimia y numerosos hallazgos arqueológicos -no inventariados ni catalogados debidamente por profesionales- también nos ayudarán a sustentar la presencia epidérmica y corta en tiempo de culturas andinas como la Tiwanacota y Aymara desde tiempo anterior a Tupac Inca Yupanqui, quien a partir de 1471 con poderosos ejércitos sometió a los pueblos Aymaras y; éstos, a través de los “Chichas” poblaron algunos lugares de los valles de Tarija con los “tomatas” y “churumatas” desde tiempos difíciles de precisar, aunque algunos señalan a inicios de 1480. Luego el Inca ordenó la construcción de varios “Pukaras” (recintos militares), en el Valle de Tarija y frontera con los “Chiriguanaés”, más concretamente en “Saire”, “Marquiri”, “Tomatas Grande”, “Caraparí”, “Quiska Cancha” y otros bajo la administración de un jerarca traído del Cusco para organizar la defensa de sus instalaciones y poner fin a los ataques de los indios del chaco que frecuentemente ingresaban, amenazaban y diezmaban las posesiones quechuas. En todo caso, interesa decir que fue Tupac Inca Yupanqui el primero de los Incas que ingresó a los llanos del Chaco Boreal tarijeño, fue quién bautizó «chiriguano” al hombre de la etnia Tupí-Guaraní que en 1524 en una cantidad que superó los cuatro mil indígenas –según las crónicas de la época- y al mando del náufrago portugués Alejo García partieron desde el puerto del “Pato” o “Santa Catalina” en la costa del Brasil en 1524 rumbo a la tierra del “rey Blanco”, arribando a las inmediaciones del valle de las «Salinas” (Municipio de O’Connor en el Departamento de Tarija), a finales del mismo año y; que después de someter violentamente -por medio de sus “malocas”- a los originarios del actual chaco boliviano y tarijeño respectivamente, llamaron “Chane” o esclavos y posteriormente se emparentaron con las mujeres de los vencidos; y fruto de ello, a lo largo de un largo proceso, nació la Gran Nación “Chiriguana”.
Por su parte, también los españoles introdujeron sus propios instrumentos musicales. El violín, instrumento cordófono, que también es muy utilizado durante las festividades propias del calendario religioso del Departamento de Tarija.
En esta oportunidad, nos interesa hablar de dos instrumentos que son parte esencial de la Fiesta de las «Comadres”: la “Caja” y el “Erke”, que son utilizados en ésta y otras celebraciones y festividades del Calendario Folklórico del Departamento, especialmente en la zona andina y los valles.
LA CAJA
Es un instrumento de percusión o membranófono. Su altura varía entre los 9 y 15 centímetros y el diámetro entre 30 y 40 centímetros.
El «cuerpo» o «marco» es fabricado con madera blanda de sauce, cardón o pino. Con hacha, sierra y cepillo, se obtiene un delgado listón que luego de sumergido en agua, se ablanda y arquea hasta obtener la forma redonda. Sus extremos son unidos con cola y clavos. Finalizado el trabajo del armado, el marco es a veces decorado con coloridos diseños.

Para los dos «parches«, se emplea la “panza’i vaca”, es decir, la membrana interna del estómago del vacuno, que una vez desprendida, se lava con agua y jabón para que se ablande y adquiera un aspecto transparente. Esta operación deberá realizarse los días martes o viernes, pues según los artesanos, sólo así se obtendrá una Caja sonora A través de grandes puntadas de hilo, cada membrana se sujeta por el borde a un anillo confeccionado con una delgada tira de caña que recibe el nombre de “arquillo”. Cada «arquillo» se fija a uno de los bordes del «marco«, que ciñe, alternadamente, uno y otro “parche” y marcha en zig-zag hasta dar vuelta entera al «marco«. Pequeñas presillas de cuero rodean, cada una, dos hilos y al desplazarlas tensionan los «arquillos» que permiten estirar los «parches«.
Suspendida de una mano a través de una manija de cuero o hilo, el ejecutante, hombre o mujer, percute el «parche» con la “wajtana” o palillo con mango de madera, que termina en una pelotita de lana forrada con tela. La «wajtana» está sujeta a la manija por medio de un hilo o cordón.
El «parche» posterior está atravesado por una cuerda de crin trenzada, denominada “chirlera”, que le da al instrumento una sonoridad singular al vibrar cuando se golpea la otra membrana.

En el «aro» realizan los artesanos un pequeño orificio que denominan “oído” por el que insuflan aire al interior del instrumento antes de utilizarlo. Así humedecen los «parches» e impiden que pueda reventar la «caja» por causa del calor y el clima seco. En la zona andina del país es llamada «wancar«, palabra Quechua que señala la presencia de dos membranas que se percuten con una baqueta o «wajtana«.
EL ERKE O IRQI
Erke: Párvulo, niño llorón de 1 a 4 años de edad. La etimología es que el sonido se parece al llanto de un niño de 4 años Erqenchu: Es un instrumento aerófono. Palabra Quechua que significa: Chillar.

Es un instrumento de viento o aerófono. Es del tipo de clarinete rústico. Los artesanos, hacen siempre el pabellón con un cuerno vacuno, cuyas paredes adelgazan raspándolas con un cuchillo o un trozo de vidrio. El extremo más angosto se agujerea para introducir la boquilla o “pajuela” que es un pequeño tubo de caña de Castilla, de unos 10 centímetros de largo por uno de diámetro, con uno de los extremos cerrado por el tabique que forma el nudo, al que se le practica con un cuchillo una incisión hasta poco más de la mitad para obtener una estrecha lámina que cumple la función de lengüeta batiente. Por último suelen lustrar el pabellón con aceite y polvo de ladrillo para obtener un acabado brillante.
El “erke” se sostiene con una mano, mientras que con la otra percute la “Caja” para acompañar la “rueda” (baile mixto), de Carnaval en las área rural (andina y valles del Departamento de Tarija)
A MANERA DE EPÍLOGO
El presente trabajo de investigación está dedicado a un gran tarijeño, de profesión contador pero un costumbrista, gestor y defensor del acervo cultural y folclórico de Tarija: Mauro Molina Balza. Bajo ese rótulo, el trabajo fue presentado en:
- La XIII Reunión Anual de Etnología realizada en la Ciudad de La Paz (Bolivia), entre el 18 y 20 de agosto de 1999, auspiciada por el Museo Nacional de Etnología y Folklore (MUSEF);
- El Ayuntamiento de Pola de Siero (Comunidad Autonómica de Asturias, España), a través de su Alcalde Municipal, Juan José Corrales Montequín, en marzo de 2001;
- Periódico “El País” Suplemento Cultural “Cántaro” ediciones números 188 y 189.
- En la Cátedra UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), realizada en la Ciudad de Oruro, Capital del Folclore boliviano, entre el 18 al 25 de septiembre de 2001;
- En la tercera versión “Somos Patrimonio 2001” del Concurso Internacional convocado por el Convenio “Andrés Bello” con sede en la Ciudad de Bogotá (Colombia): “Experiencias en Apropiación Social de Patrimonio Cultural y Natural para el Desarrollo Comunitario”, en diciembre de 2001, habiendo obtenido el Cuarto Lugar y logrado una “Mención” por parte del Jurado Internacional, como: “Una Fiesta mestiza con creciente arraigo popular y perspectiva de Género”;
- «La Fiesta de Las Comadres – Tarija – Bolivia – página web«, el 20 de febrero de 2003 en la Ciudad de Tarija. Página cobijada en la Cooperativa de Servicios Telefónicos de Tarija y su plataforma: COSETTNET.
- La H. Cámara de Diputados (marzo de 2004), por el H. Diputado Nacional por el Departamento de Tarija, Rodrigo Paz Pereira (MIR), para que la Fiesta de «Las Comadres de Tarija» sea Declarada por Ley de la República como «Patrimonio Cultural Oral e Intangible de Bolivia«.
Este año, en ocasión de celebrar el “Carnaval Chapaco 2003» y; por lo tanto, el tercero del Siglo y del Milenio, mi más sincero homenaje a Mauro Molina Balza y Raquel de Bejarano, a quienes dedico el presente trabajo.
A los hermanos turistas del interior y exterior del país, les ofrecemos la posibilidad de conocernos mejor y compartir con nosotros, esta Fiesta que nos enorgullece y nos obliga a trabajar con perseverancia para preservar su esencia.
Agradecer a las actuales autoridades municipales de Pola de Siero (España): Juan José Corrales Montequín, H. Alcalde Municipal; Ramón Quirós Moro, Director del Patronato de Cultura; Carmen Canteli Delmiro, H. Concejala Municipal y; a Rosa María González Díaz, Archivera Municipal, por su compromiso y aceptación en hermanar culturalmente a los Municipios de Tarija y Pola de Siero. Un especial reconocimiento al Excmo. Embajador de Bolivia en España, Enrique Toro Tejada y Hanne Amado Romero, Directora de Relaciones Públicas en esa nuestra representación diplomática por el apoyo brindado para que los hermanos pueblos de Bolivia y España profundicen aún más sus relaciones a través de la preservación de nuestro común Patrimonio Cultural Oral Intangible como es la Fiesta de “Las Comadres” o “Les Comadres”.
Al Embajador de la UNESCO en Bolivia, Yves de la Goublaye de Mènorval, por incentivar nuestras gestiones ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura –UNESCO- para que la “Fiesta de las Comadres” sea declarada como “Símbolo del Patrimonio Oral de la Humanidad”.
Asimismo, a la Asociación de Panificadoras de Tarija por su decisivo apoyo y compromiso. A “Las Comadres Tradicionales”, “Tijeras Podadoras” y “Pispilas” de los barrios de “San Roque”, “Juan XXIII” y Urbanización “Moto Méndez” respectivamente, por su manifiesto apoyo a todas las acciones realizadas y coadyuvar a preservar la Fiesta de “Las Comadres” Patrimonio Oral e Intangible de Tarija y; por ende, de la República de Bolivia. Por último, ponderar y agradecer al Señor Gerente General de COSETT, Ing. Mario Orsini Chamas y a los técnicos de COSETT, por patrocinar la presente página que, a tiempo de constituirse en la primera de su género en Tarija y Bolivia, significará un valioso e inédito aporte a las tareas de promoción y difusión de la Fiesta de «LasComadres» a través de la Internet y; de esa manera, exhibir con orgullo una de las más emblemáticas fiestas tradicionales y populares de Tarija y; con el compromiso de todos los hijos de la Andalucía Boliviana, consolidar nuestra identidad cultural y defender -de manera intransigente- el Patrimonio Cultural Tangible e Intangible del Departamento de Tarija. De la misma manera, a Humberto Lema Vásquez y Javier Barrenechea Echazu y; muy particularmente, a Rodrigo Paz Pereira, H. Diputado Nacional por el Departamento de Tarija por valorar el presente trabajo de investigación y viabilizar la presentación del Proyecto de Ley elaborado por el suscrito para que el H. Congreso Nacional de la República declare a nuestra Fiesta como «Patrimonio Cultural Oral e Intangible de Bolivia«.
Trabajo actualizado, Tarija, Ciudad de Tarija (verano), miércoles 12 de febrero de 2003
Trabajo original, Tarija, marzo de 1998
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