Luis Arce se despide del poder sin apoyo de sus bases ni presencia en el acto de transmisión
Con la presencia de algunos ministros, un reducido grupo de funcionarios públicos y la notoria ausencia de las organizaciones sociales que lo acompañaron durante los últimos cuatro años, el presidente Luis Arce Catacora puso fin este viernes a su gestión al frente del Estado.
En un acto breve realizado en la Casa Grande del Pueblo, Arce reiteró parte de su mensaje matutino y lanzó una arenga a los pocos asistentes que permanecieron en sus oficinas.
“El pueblo boliviano va a volver a ganar las calles para volver a entrar aquí a la Casa Grande, con la unidad de nuestras organizaciones sociales y del pueblo boliviano”, expresó el mandatario saliente.
El evento marcó el último acto público de masas de Arce y su vicepresidente David Choquehuanca, quienes no participarán del acto de transmisión de mando de Rodrigo Paz y Edmand Lara, según el programa oficial difundido por el equipo de transición.
Además, el protocolo presidencial confirmó que Arce no sostendrá reuniones bilaterales con los mandatarios de Uruguay y Chile, Yamandú Orsi y Gabriel Boric, respectivamente, quienes arribaron al país para asistir a la ceremonia oficial.
El analista político Ludwing Valverde consideró que la figura de Arce se “desgastó rápidamente” y que su liderazgo “no logró consolidarse ni dentro del aparato estatal ni en las bases sociales”.
“La figura de Arce Catacora se rompe al no haber sido trabajada ni consolidada con proyección política. Intentaron construir algo desde el gobierno, pero con resultados muy pobres dentro de la burocracia estatal. Articulación de bases y formación de cuadros, eso prácticamente no existió”, afirmó.
Su mentor político, Evo Morales, fue aún más duro en su evaluación. En declaraciones emitidas la tarde de este viernes, el líder cocalero aseguró que Arce “se va como el peor presidente de la historia de Bolivia y del continente”, y lo acusó de haberse “apropiado del dinero del partido”.
Pese al quiebre con su antiguo aliado y al desgaste de su imagen pública, Arce insistió en que su ciclo político no ha terminado.
“Estos cinco años no marcan un final, sino el inicio de la lucha del pueblo boliviano, que volverá a ganar las calles para regresar a la Casa Grande”, concluyó.
La gestión de Luis Arce termina en medio de una profunda crisis económica, política y social, y con un escenario incierto para el futuro del Movimiento al Socialismo (MAS), que llega dividido al nuevo periodo gubernamental.

