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Malas costumbres en uso de artefactos y electricidad encarecen la factura

20 DE OCTUBRE 2026

Existen hábitos o malas costumbres de los consumidores del servicio de electricidad que se expresan, sobre todo, en el uso indebido o inapropiado de determinados artefactos eléctricos; esto a corto y mediano plazo significa que la factura por el consumo de esa energía encarece sin que el usuario perciba que puede generar ahorros en la misma solo modificando la forma de uso de sus aparatos electrodomésticos.

El televisor es el aparato “rey” de todo equipamiento electrodoméstico en todos los hogares, y aún mantiene un duelo con los celulares, gracias a que también se masificó el consumo de plataformas de series, películas y competencias deportivas con uso de Internet; el problema es que se naturalizó el hábito de dejar encendidos los artefactos por espacios de tiempo mayores a los 5 minutos y a veces, en muchos hogares mientras sus miembros se ocupan de diversas tareas “se olvidan” de apagarlos.

Los usuarios de la televisión deben saber que un aparato de al menos 32 pulgadas tiene una potencia de 100 watts (W), equivalente a un foco de igual potencia. Entonces, mantener encendido el televisor sin que nadie lo vea, se convierte en un gasto insulso que eleva la factura del consumo eléctrico.

Las empresas fabricantes de televisores LED destacan que estos productos pueden durar entre 50.000 y 100.000 horas de uso continuo, entre 10 a 20 años, si se usan cuatro horas diarias; sin embargo, también son susceptibles a choques eléctricos o que, alguna de sus filas de LEDs se dañe, afectando a todo el aparato. La reparación de los repuestos se encareció por la crisis internacional, por eso es importante evitar gastos de reparación garantizando la vida útil de los televisores y no tenerlos encendidos sin que nadie los vea.

Otro electrodoméstico con uso similar al del televisor es la computadora y laptop, y también es común que sus propietarios decidan en algún momento dejarlos encendidos para atender otra actividad confiados en que tienen sistemas de “ahorro de energía”, pero sin tomar en cuenta que estos aparatos quedan encendidos.

Una computadora tiene una potencia de 250 Watts (W), equivalente a 2 ½ focos de 100 W. Los dos consejos más prácticos y fáciles de aplicar al respecto, son: reducir el brillo del monitor; y cuando se deje de utilizar la computadora por un tiempo mayor, se debe apagar al menos el monitor, equivalente a dejar de utilizar un foco de 75 W. De igual forma, es mejor apagar la impresora sino se la va a usar. Finalmente, contar con la instalación eléctrica adecuada a la PC.

Otro aparato, de uso individual, que en el siglo XXI mantiene vinculada a la población mundial a través del Internet, es el celular. El error generalizado en el uso de este equipo es cargarlo sobrepasando el tiempo adecuado. Un cargado de celular (15 W) consume mucho menos que un foco tradicional (de 100 W), aunque sí consume la energía equivalente a 1,5 focos led encendidos al mismo tiempo. Por el ahorro del consumo de electricidad y para mantener la calidad de recarga del celular, siempre es mejor desconectarlo antes que logre entre el 90 y 100% de la carga.

Otro de los artefactos a considerar es la plancha, que puede encarecer la factura eléctrica por tener la potencia de 1.000 W, que equivale a 10 focos de 100 W y contempla una exigencia mayor, por eso se recomienda planchar un grupo de prendas, y no individualmente porque esto incrementa el gasto eléctrico. Tampoco debe plancharse ropa mojada.

El ventilador es otro electrodoméstico que, debido al calentamiento global, muchas familias optaron por adquirir para sobrellevar altas temperaturas. Tiene una potencia de 300 W, que equivale a tres focos de 100 W. La recomendación también pasa por realizar el uso cuando sea realmente necesario y cuando las personas estén presentes en el ambiente donde se ventila.

Por el contrario, en el caso de la estufa eléctrica, ésta debe ser encendida únicamente por verdadera necesidad de confrontar las temperaturas bajas en el ambiente que se necesite y con la presencia de los usuarios. Este aparato tiene una potencia de 2.000 W, igual a 20 focos de 100.

De igual manera, entre otro electrodoméstico de alto consumo está la lavadora de ropa que, con una potencia de 800 W (equivalente a ocho focos de 100) justifica su uso cuando se carga la capacidad total de la misma, pero constituye un gasto cuando se la usa para lavar unas cuantas prendas. Asimismo, lo que más encarece su consumo eléctrico es el uso de agua caliente para el lavado.

Cargar la lavadora según su capacidad (kilos) de ropa reducirá la cantidad de veces que se la usa en la semana, y usar la cantidad necesaria de detergente reduce el exceso de espuma y, por tanto, el motor trabaja menos para eliminarla.

Si hay un aparato eléctrico que consume mucha electricidad, casi a diario, dependiendo de la cantidad de personas que tiene una familia, es la ducha eléctrica dado que tiene una potencia de 5.000 W equivalente a 50 focos de 100 W. Hasta no hace mucho existía la idea de que un buen “duchazo” debía demorar media hora; pero en esos años, el contexto era diferente por los bajos costos de la electricidad, abundancia de agua y no existían preocupaciones sobre el cuidado del medio ambiente.

Esto cambió en el siglo XXI, donde la eficiencia en el aseo personal y a un menor costo exige que un baño no sobrepase los 15 minutos.

El exceso en el tiempo de la ducha paulatinamente recalentará alguno de los polos del aparato y, con cada uso, esto se irá agravando, hasta que exista un “corte” o una definitiva quema del aparato. Por esta razón es indispensable no excederse en tiempos y que un electricista defina qué tipo de térmico adquirir, según el modelo y marca de ducha, además de la cantidad de energía que consume un hogar.

 

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