¿Quién era Dávila, el último jefe antidroga de Evo, que pasará 25 años en una cárcel de EEUU?

La reciente condena a 25 años de prisión en Estados Unidos contra Maximiliano Dávila Pérez, el último jefe antidroga de la era de Evo Morales en el poder, cierra un capítulo judicial clave. ¿Quién era Dávila y cómo terminó siendo condenado por el gran jurado del distrito sur de Nueva York?
Dávila, coronel de la Policía Boliviana, alcanzó notoriedad como director nacional de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) durante el gobierno de Evo Morales, periodo en el que se consolidó como uno de los hombres de confianza dentro de la estructura de seguridad estatal. Antes, en 2018, había sido posesionado como director nacional de Inteligencia.
Su carrera continuó tras la transición política de 2019. Durante el gobierno de Jeanine Áñez fue replegado de la Felcn, pero con la llegada de Luis Arce al poder volvió a ocupar un cargo relevante como comandante departamental de Cochabamba, el último puesto de alto rango que desempeñó.
Sin embargo, su nombre comenzó a vincularse de forma creciente con denuncias de corrupción y narcotráfico. Colegas policiales lo acusaron de supuestos “volteos” de droga y extorsión. Entre ellos, el ex jefe de la Felcc de Santa Cruz Gonzalo Medina, quien en audiencia judicial lo señaló como “el verdadero narcotraficante”, en el marco de investigaciones por la protección al traficante Pedro Montenegro, posteriormente extraditado a Brasil.
Las sospechas también fueron reforzadas por el propio Montenegro, quien en una carta anticipó que la justicia estadounidense actuaría contra Dávila.
El punto de inflexión llegó con la intervención de la justicia estadounidense. Según documentación fiscal a la que accedió EL DEBER, el gran jurado del Distrito Sur de Nueva York emitió una acusación formal por narcotráfico, señalando a Dávila como parte de una red internacional de envío de cocaína hacia Estados Unidos.
De acuerdo con la investigación, Dávila brindaba protección «armada» al envió de alijos de cocaína a Centro América y países del Caribe, nodos de la red delictiva internacional que llevaba esa sustancia a Estados Unidos. En el país, hay evidencias del desvío de las pesquisas que podían haber dado con su rastro.
La acusación en Estados Unidos fue clave para activar procesos judiciales en la región, incluyendo una solicitud de extradición tramitada ante la Corte Suprema de Colombia contra otros implicados, como el expolicía boliviano Omar Rojas Echeverría.
