Trabajadores de manaco buscan evitar el cierre y plantean administrar la fábrica para preservar más de 600 fuentes de sustento
COCHABAMBA 31 DE OCTUBRE 2026
La incertidumbre sobre el futuro de la Manufactura Nacional del Cuero (MANACO) mantiene en alerta a sus trabajadores, quienes se resisten al anuncio del cierre definitivo de la empresa y plantean asumir su administración como una alternativa para mantener la producción y proteger a más de 600 familias que dependen directa e indirectamente de esta industria.

Ante esta situación, los trabajadores permanecen en las instalaciones de la fábrica con el propósito de resguardar sus puestos laborales y beneficios sociales. Consideran que el cierre no debería ser la única salida, especialmente porque la empresa todavía cuenta con personal capacitado y con experiencia en la elaboración de calzados.
En ese contexto, el sector plantea un cambio en el modelo de gestión y propone que la administración pase a manos de los propios trabajadores, bajo un esquema de gestión social. Uno de sus dirigentes manifestó que, si los actuales responsables no pueden mantener la industria en funcionamiento, deberían permitir que los obreros se hagan cargo de su continuidad.
La crisis financiera también forma parte del conflicto. Según los datos presentados por la gerencia general, MANACO acumula pérdidas que alcanzarían los 130 millones de bolivianos, situación que atribuyen a factores económicos y conflictos sociales que afectaron el desarrollo de sus actividades.
Sin embargo, los trabajadores demandan mayor transparencia sobre la situación económica de la compañía y solicitan acceder a los balances y documentos contables para conocer el estado real de las finanzas. Asimismo, expresaron observaciones respecto a los paquetes económicos y salarios extraordinarios ofrecidos a quienes acepten su desvinculación laboral, mientras la empresa sostiene que estos beneficios forman parte de un plan de apoyo por el proceso de cierre.
La preocupación también llegó a las organizaciones sindicales. La Federación de Trabajadores Fabriles de Cochabamba y la Confederación de Fabriles de Bolivia expresaron su respaldo a los obreros de MANACO y se declararon en estado de emergencia.
Ambas organizaciones exigen la intervención del Ministerio de Trabajo y del Gobierno nacional para verificar la situación financiera de la empresa, precautelar los derechos de los trabajadores y analizar alternativas que permitan mantener las operaciones industriales.
Los fabriles sostienen que no aceptarán una desvinculación masiva sin que previamente se hayan considerado otras opciones para evitar el cierre de la fábrica.
El conflicto trasciende el ámbito laboral, debido a que MANACO representa parte de la historia industrial de Quillacollo. Su posible desaparición también reabre el debate sobre las dificultades que enfrenta la producción nacional frente al ingreso de calzados importados y la necesidad de proteger las fuentes de empleo.
Mientras se espera una respuesta de las autoridades y de la administración empresarial, los trabajadores mantienen su propuesta de asumir la conducción de la industria, aunque esta alternativa todavía deberá demostrar su viabilidad económica, financiera y legal.
Con la consigna «¡MANACO DE PIE!», los obreros buscan mantener abierta una fábrica que durante décadas generó empleo y actividad productiva, y evitar que su historia termine con el cierre definitivo de sus instalaciones.
Via periodismo activo
