ECONOMÍANACIONAL

Sin liquidez, Bolivia busca emitir bonos y solicita $us 3.300 millones al FMI

Bolivia intenta regresar a los mercados internacionales de deuda, pero no precisamente por fortaleza económica. El país busca emitir bonos en dólares por primera vez en cuatro años, en medio de una creciente escasez de liquidez, menor ingreso de divisas y un calendario de pagos de deuda cada vez más exigente. Además, otro componente no menor es que pidió financiamiento por $us 3.300 millones al Fondo Monetario Internacional (FMI).

De acuerdo con un reporte de Bloomberg, el Gobierno inició contactos con inversionistas para medir el interés en lo que sería su primera emisión de bonos en moneda extranjera en cuatro años. Para ello, contrató a Deutsche Bank Securities y Santander, que ya coordinan reuniones desde esta semana.

El movimiento no es casual. Bolivia necesita recomponer su acceso a divisas en medio de una economía que muestra señales de estrés: menores ingresos por exportación de gas y un calendario exigente de deuda. Solo en 2026, el país enfrenta obligaciones por unos $us 2.300 millones, lo que obliga a buscar nuevas fuentes de financiamiento.

En ese contexto, según el medio internacional, el Ejecutivo también ha dado un paso adicional: solicitó hasta $us 3.300 millones al Fondo Monetario Internacional, en un intento por reforzar sus reservas y enviar una señal de respaldo a los mercados.

Un contexto más favorable… pero exigente

El escenario internacional ofrece una ventana de oportunidad. Los diferenciales de deuda emergente se han reducido y la percepción de riesgo sobre Bolivia también ha mejorado. Según datos de JPMorgan Chase & Co., la prima de riesgo del país cayó a 378 puntos básicos, su nivel más bajo desde 2020.

A esto se suma un cambio en la lectura de las agencias calificadoras. Moody’s Ratings elevó recientemente la nota del país y mejoró su perspectiva, tras el cumplimiento de pagos y algunos ajustes económicos aplicados por la actual administración.

Sin embargo, el acceso al mercado no está garantizado. Analistas advierten que los inversionistas estarán atentos a señales claras de disciplina fiscal y, sobre todo, al avance de las negociaciones con el FMI. La posibilidad de un programa con el organismo multilateral podría actuar como un “sello de confianza” para reducir riesgos.

La urgencia detrás del retorno

Más allá del momento favorable, el trasfondo es claro: Bolivia necesita liquidez. La combinación de menor ingreso de dólares, presión sobre reservas y vencimientos cercanos obliga al país a reinsertarse en los mercados internacionales.

La estrategia apunta a construir un colchón en divisas, refinanciar deuda y ganar tiempo mientras se estabiliza el frente externo. Pero el margen es estrecho: cualquier señal de incertidumbre podría encarecer el financiamiento o limitar el apetito inversor.

En síntesis, Bolivia vuelve al mercado global no solo por oportunidad, sino por necesidad. Y en ese camino, el respaldo —o no— del FMI puede marcar la diferencia para aliviar la falta de liquidez del Estado y respaldar la gestión de Paz, que enfrenta presión ante la falta de medidas estructurales para reactivar la economía.

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